El sol del mediodía bañaba el pequeño departamento de Sam con su luz cálida, colándose a través de las cortinas. El lugar estaba lleno de cajas, maletas abiertas y objetos esparcidos por todas partes mientras Sam y Alessandro se movían de un lado a otro, tratando de organizar las últimas cosas antes de la mudanza. Sam se arrodillaba frente a una caja abierta, metiendo con cuidado sus libros, uno tras otro, asegurándose de que no se maltrataran durante el traslado. Alessandro, por su parte, se ocupaba de empaquetar algunos dispositivos electrónicos, cables y pequeñas herramientas que Sam decía eran de suma importancia. Mientras lo hacía, su mirada se desvió hacia el viejo escritorio de madera que ocupaba un rincón de la sala. —Sam —dijo Alessandro, levantando la voz para captar su atenci

