El ambiente en el restaurante estaba cargado de una mezcla de alivio y ansiedad. Gabrielle había dado su aprobación para que Lucian se comprometiera con Gia, pero no todos compartían la misma tranquilidad. Michele se había excusado para ir al baño, y en su ausencia, Alessandro y Matteo dirigieron su atención a Lucian, quien estaba de pie junto a Gia, la tensión e incomodidad en los ojos de la hermana de los gemelos, no pasó desapercibida, pero ellos aún no habían terminado. Matteo fue el primero en hablar, su tono sonó un poco más suave, pero con una firmeza que hizo que Lucian levantara la cabeza y lo mirara directamente. —Ahora que las cosas están más claras, hay algo que debes entender —espetó Matteo mientras lo escudriñaba con la mirada. Alessandro, de pie al lado de su hermano geme

