El ambiente en el restaurante, que ya de por sí era tenso y abrumador, se tensó abruptamente cuando Lucian decidió finalmente dar la cara a los mafiosos que habían llegado al lugar. Él sabía que no podía seguir postergando el inevitable enfrentamiento y se sentía preparado para lidiar con las consecuencias de sus decisiones. Cuando Lucian se levantó de la mesa, Gia lo miró con una mezcla de preocupación y resolución. Ella entendía la gravedad de la situación, pero estaba decidida a mantenerse firme junto a él, sin importar lo que sucediera. Justo en ese momento, las puertas del restaurante se abrieron y los padres de Gia, entraron con una presencia imponente. La mirada de Gabrielle, calculadora y severa se posó en Michele, mientras que Mia sonreía levemente, a punto de tener una comida co

