Desde que Maya y su madre salieron del sótano no he dejado de contar y según mi conteo ya debieron pasar al menos 4 horas. Me levanto del suelo con cuidado y me apoyo en la pared para subir las escaleras. Rezo para que estás fueran las llaves de mi libertad. Mi mano temblaba cuando la extendí hacia la puerta y suspiro con fuerza cerrando mis ojos al ver que la llave encajaba perfectamente en la cerradura. Abro despacio y me asomo para ver si había alguien cerca. Una vez que me aseguro de que todo estaba despejado, salgo de ese oscuro y frio sótano. Vuelvo a cerrar con cuidado y dejo la puerta bajo llave para no dar sospechas de nada. Camino lento hasta conseguir llegar a mi habitación para buscar mi teléfono, algo de dinero y aquel trozo de papel. He conseguido llegar sin problemas, parec

