Guardo todas las cosas que había llevado en la nevera de sus padres junto a la gran caja del pastel y no iba a hacer nada para cenar porque le dio flojera ponerse a cocinar solamente para ella, llamo a una pizzería y en veinte minutos tenía una pizza boscaiola en sus manos; salió de la casa y se quedó en la terraza para disfrutar de su cena con la bella vista del jardín tan cuidado que tenía su madre, una copa de vino y un gajo de uvas verdes fue lo último que llevo a la mesa, Cuzco y Machupichu no estaban en casa, sus correas tampoco estaban donde su padre las solía dejar cerca de la puerta e Ivana asumió que estarían en el veterinario en su sesión quincenal de cuidados caninos, no entendía muy bien por qué su padre les puso esos nombres tan peculiares a esos dos escandalosos husky, pero

