—No veo otra forma. Responde ella. —¡Yo sí! Hablar con tus padres, quiero pedirles permiso para poder salir contigo. —¡¿Que?! Pregunta más sorprendida que nunca, eso no iba a ser posible. —Soy chapado a la antigua, no me gustan las cosas mal hechas. —No creo que eso sea buena idea. Lo siento. —¿Y qué propones? Inquiere elevando una ceja. —Seguir viéndonos como ahora. —¿Por cuánto tiempo? —No lo sé… se encoge de hombros. Oye suspirar al muchacho, no parecía agradarle la idea de verse con ella a escondidas. Pero… solo pensar en la idea de presentárselo a su papá, eso sería como una muerte súbita. —Hagamos algo, tengamos tres citas más… y luego de eso me dejas hablar con tus padres para que me dejen salir contigo abiertamente. —¿Porque quieres hacer eso? Frunce el ceño. —Ya te l

