—Tu padre no aprobará esto. —¡Ayúdame! Suplicó. —Quiero hacer mi vida por mi cuenta, sin todo esto. Su madre suspiro y abrazo a su pequeña hija que estaba a punto de llorar. Era mucho para Amelia, era la más pequeña de todas. Bueno, violeta lo era. Pero de las grandes lo era ella… quizás si le hacía falta alejarse un poco y encontrarse a sí misma. Desde que nació solo había crecido rodeada de guardias, armas y muerte. —Hablare con él, pero no te prometo nada. Ya sabes cómo es de cabezota. —Gracias mamá. —¿Qué pasará con tu hermana? Nunca se han separado. —Tiene que entenderlo. —¿Y si no? —Lo superará. Le responde con decisión. Amanda medio sonríe, pero por dentro se sentía triste. Ya que sí Daniels aprobaba ese viaje no volvería a ver a su pequeña bebé por un buen tiempo. Por la

