Las piernas de Megan temblaban como gelatina, en cuanto ese hombre la hizo ponerse en pie mientras la apuntaba se le hizo un nudo en la garganta impidiéndole gritar. Luego todo había sido tan rápido que no pillo cuando se había desmayado gracias al pañuelo húmedo que pusieron en su cara. No supo cuánto tiempo estuvo inconsciente, pero al despertar su boca y ojos estaban cubiertos. Alguien la llevaba a cuestas mientras luchaba por soltarse de los amarres de sus manos y pies. Después de eso la tiraron al suelo golpeándose la rodilla. Al parecer a los captores no les importo una mi3rda. Porque solo la ataron a unas cadenas y cerraron un reja muy ruidosa. La chica había perdido la cuenta de las veces que imploraba salir de aquel lugar con vida, estaba sola y asustada. Y ella solo había ido a

