Dylan Me sentía nervioso,y ansioso al mismo tiempo. Sentía que en cualquier momento estallaría de felicidad. Aún seguía sin poder creer que anoche hubiera besado a Jess. Era algo que todavía no lograba asimilar. Besarla fue como besar los pétalos de una rosa, sus labios son suaves, dulces, pero no por eso dejan de ser apasionados y atrayentes. Fue el mejor beso que dí en mí vida, lástima que ni siquiera tuvimos tiempo de hablar de ello. Para mí tan mala suerte, luego que despegará mis labios de los suyos, despacio, detrás de mí aparecieron sus padres. Ellos por lo que pude notar no se dieron cuenta de que nos habíamos besado, todo lo contrario a penas si me notaron, solo saludaron a su hija y entraron a su casa. Jess se quedó observándome unos escasos segundos,y luego cerró la puerta

