La Lista de la Venganza La luz del atardecer se filtraba por las amplias ventanas de la habitación, proyectando tonos cálidos sobre los muebles oscuros y la figura de Leocadia. Sentada en un escritorio tallado, con la cabeza inclinada sobre una libreta de cuero, la emperatriz parecía sumida en un universo propio. Sus dedos jugueteaban con la pluma mientras sus ojos repasaban una y otra vez las palabras que había escrito con cuidado y determinación. Diez pasos. Solo diez pasos para ajustar cuentas, recuperar su dignidad y asegurar que aquellos que habían contribuido a su sufrimiento sintieran el peso de sus acciones. Su mirada se desvió hacia la lista de nombres que ocupaba una página entera de la libreta. Cada letra parecía cargada de emociones: ira, humillación, una punzada de tristeza

