POV Arabella Entro con la bandeja entre las manos. Huevos duros, tostadas negras, jugo natural y algo de fruta. Me aseguro de que esté todo caliente. No por amabilidad. Porque sé que odia la comida tibia. Y porque ahora que volvió, no pienso dejar que pierda un gramo más. La puerta ya está entreabierta. No toco. Entro sin anunciarme. Vladimir está despierto. Acostado. Pero despierto. Y desnudo hasta la cintura. El cabello rubio cae hacia un lado, enredado, pero limpio. Sus ojos ámbar me detectan de inmediato y la mandíbula se le tensa. Como siempre que quiere controlar algo más fuerte que él. —Buenos días, Pakhan —murmuro, dejando la bandeja sobre la mesa lateral. No responde de inmediato. Me escanea. De arriba abajo. Como si no me hubiera visto en días. Entonces baja la sábana. Le

