Pov Arabella El bosque se abre paso frente a nosotros como un corredor interminable de sombras blancas. La nieve cae lenta, en copos gruesos que se pegan al parabrisas. Dentro del blindado, el calor es denso y el silencio, pesado. Renato va delante, con los ojos fijos en la carretera. Henry y Harry ocupan los asientos traseros. Vladimir está a mi lado, pero no lo miro. Mi mente está en un solo punto: ella. Anabella. El nombre pesa como plomo en mi cabeza. Una hermana que no conocí, separada de mí desde el primer día. Y que ahora, tras todo lo que le hicieron, espera… o tal vez ni siquiera espera nada. El trayecto hacia el centro psiquiátrico es largo. Las ruedas crujen sobre la nieve endurecida, y cada curva me parece un obstáculo más entre nosotras. Afuera, los pinos se inclinan con

