Tasya no sabía si gritar de felicidad o salir corriendo por el miedo que crecía en su interior. Eligió lo segundo, estaba convencida de que sus padres no habían criado a una cobarde y que además eso era algo con lo que había fantaseado por mucho tiempo. ¿Perdería la oportunidad? ¡No! Aunque, definitivamente si uno solo la había dejado dolorida imaginaba que los dos al mismo tiempo tal vez la dejarían invalida. Amarí fue el primero en reaccionar. Apoyó sus rodillas en la cama y con un movimiento brusco puso a Tasya en cuatro patas. Tasya sintió que su corazón se detuvo cuando la respiración de Amarí rozó su ano mientras Milak quien estaba frente a ella le arrancó lo que quedaba de camisa. Por instinto quiso cubrir sus tetas, pero la reacción fue apenas por unos segundos cuando Milak bajó

