CAPÍTULO 4. PERSPECTIVAS

2654 Palabras
Sobrevolar la ciudad me trajo recuerdos de un pasado que se mantiene vivido en mis pensamientos… el tiempo de vuelo fue de unos 23 minutos la casa del lago permanecía ajena al paso del tiempo… era la misma imagen que guardaban mis recuerdos infantiles cuando en algún momento llegué con mi padre a buscar al abuelo Niko… pero hoy se teñía de un matiz distinto, lo atribuí a todas las personas ausentes en su larga vida… antes de aterrizar el abuelo me hizo dar una vuelta por los linderos… luego señaló hacia la mina Esperanza… -          Observa Riza… allí se inició todo… unas cuantas pepita de oro… -          ¡Si abuelo Niko!... -          Y después de tanto tiempo, a la final solo quedan los recuerdos… -          Hoy andas melancólico… -          Es difícil no pensar en el paso del tiempo… los que dejamos atrás… hay momentos en que quisiera que las circunstancias fueran otras… que Rosalba no hubiese muerto… que mis hijos hubiesen sido distintos… Sé que en gran medida nosotros tuvimos la culpa… luego te miro… recuerdo a Ramón, tu padre, con ese ímpetu y desapego a lo material… y todo lo que forjó en ti… si Scarleth tuviera solo un poco de tu… bueno pero las cosas son como son… El silencio me indicó que ya debíamos aterrizar… justamente porque se avecinaba una tormenta bajo un cúmulo de nubes cetrinas…el rocío de las primeras gotas nos golpeó intempestivamente… me comuniqué con mi madre para avisar que estaba en casa del abuelo Niko… si Stefano llegaba temprano iría a casa, de lo contrario pasaría la noche en casa del abuelo… la lluvia continuo toda la tarde, Stefano llegó trayendo a Scarleth bajo el torrencial que no avistaba cesar… el abuelo Niko dispuso de una habitación para mí… yo le insistí que lo que fuera estaba bien, podía dormir en un cuarto de servicio total era una sola noche… él insistió y no me puede negar, suele ser muy convincente cuando se lo propone… a las 7:30 bajé a cenar, fue algo incómodo… una mesa tan grande para solo tres… pues Leticia nunca se recuperó del trauma que le causó el accidente… Sabrina vivía en alguna ciudad de Europa sin domicilio fijo… solo Scarleth permanecía consecuente con el abuelo Niko… el tiempo en Milán solo fue estudio y preparación… tomamos una sopa de entrada y luego el platillo fuerte consistía en ensalada cruda con un aderezo agridulce, fruta y tostadas de pan con fiambres… luego de la cena, Scarleth y el abuelo se dirigieron al gran salón donde ya estaba preparada la chimenea para sucumbir las ráfagas gélidas que provenían de la lluvia... yo quise escabullirme, pero el abuelo Niko insistió en que los acompañara… él se sentó en su sillón favorito… Scarleth en un puff que trajo de Milán… yo me acomodé en otro sillón cerca de la chimenea… por alguna razón el abuelo Niko nos comenzó a relatar su vida en Grecia y como tuvo que dejar a su familia para refugiarse en Sicilia para luego migrar hasta América… fue la primera vez que escuchaba su historia y fue la primera vez que pude ver un brillo de candidez <en los ojos de Scarleth… era el mismo brillo que observé en la Scarleth adolecente cuando viajaba con papito y solo tenía unos cinco años… volví a evocar esa sensación de placidez, cuando me dije en mi ingenuidad que deseaba ser como ella de grande… esa noche algo en mí forma de ver a Scarleth comenzó a cambiar… es como si el rencor se suplantara con emoción… no quise seguir teniendo esos pensamientos y continué escuchando las anécdotas del abuelo Niko… el reloj sobre la chimenea anunció las 10 pm… observé los ojos cansados del abuelo Niko… no tuve que decir nada, Scarleth se levantó envuelta en una sábana de lunares escarlatas y dijo… -          Abuelo… ¡ya es muy noche y debemos descansar!... -          Tienes razón mi niña… debemos retirarnos entonces… -          Te acompañaré hasta tu cuarto abuelo… -          ¡qué sean ambas!... -          Está bien abuelo Niko… -          Cómo digas abuelo… Yo tome su brazo izquierdo y Scarleth el derecho… el andar era pausado, íbamos al ritmo del abuelo Niko… al subir las escaleras el tiempo parecía detenerse… una sutil brisa se deslizó acariciándome el rostro, el estupor se hizo presente… ya en la planta alta, la habitación del abuelo Niko está en el ala este, al final de un pasillo largo y amplio… mientras Scarleth buscaba la ropa de cama, yo le desataba los cordones de los zapatos… estaban tan lustrados que podía ver mi rostro reflejado en ellos… él nos indicó que lo demás lo podía hacer solo… -          Gracias mis amores… ahora a descansar y mañana a cumplir con las labores… ¡Scarleth!... -          Si abuelo… -          Recuerda lo que conversamos hoy… -          Si abuelo… -          Y tú ¡Riza!… -          Si abuelo Niko… -          Ya sabes lo que hablamos… -          Si abuelo Niko… -          Bueno, ahora retírense… estoy viejo, pero no inútil… ¡fuera de aquí las dos!... Salimos de la habitación en silencio, más parecíamos un par de chiquillas regañadas… solo se escuchaba el taconeo de los zapatos de Scarleth… yo tenía un par de deportivos con suela lisa que sobre el piso de madera  pulida resbalaban… llegamos al final del corredor, la habitación de Scarleth y la que se había preparado para mí estaban en el ala oeste…continuamos el paso…estaba una frente a la otra… las puertas se miraban directamente… por un momento Scarleth buscó con la mirada y me hizo una mueca de conformidad… yo lo único que pude atinar fue mirarla y bajar los hombros… entre a mi habitación cerciorándome de cerrar con seguro la puerta… siempre me aseguro de estar totalmente aislada, en casa instalé una cerradura electrónica… me senté en la cama, a mi alrededor todo era singularmente extraño para mi gusto… me quité los zapatos deportivos y pude sentir el frío del piso entre mis dedos… recorrí con la mirada y algo llamó mi atención… fui directamente hasta un armario entreabierto, en su interior había un álbum de fotos… debió ser algo olvidado… lo tomé… lucía antiguo… lo puse sobre la cama y comencé a quitare la ropa… en el armario estaban unos camisones para dormir, pero yo suelo dormir desnuda con apenas una sábana por si hay frio… me acomodé con las piernas cruzadas en el centro de la cama, estaba muy suave… coloqué una almohada sobre mis pierdas y encima el álbum… tenía un cerrojo, pero estaba abierto… comencé a pasar las páginas., iniciaba con fotos antiguas del abuelo Niko (no había duda) su llegada a América… una foto con su gran amor Rosalba muy jóvenes… su boda modesta, con una celebración pomposa… fotos de la mina donde solo se veían algunos trabajadores… fotos de la construcción de la casa del lago… la vida con sus hijos pequeños… el nacimiento de Scarleth y sus cumpleaños… una foto antes de salir de viaje donde aparecía papito y lo más particular, yo también en la foto… estaba un poco despegada… quise acomodarla y se despegó por completo, quizás el pegamento se había vencido… detrás había un escrito a carboncillo que citaba: “Primer viaje de RIZA”… ¿por qué guardaría el abuelo Niko esta foto con la de su familia?... otras más de la vida en familia y otros viajes… luego sin más todo vacío, salvo un sobre pegado y en el interior una carta… el sobre fechaba el día del accidente… mis ansias de conocer sus secretos pudo más que la cordura… saque con delicadeza la hoja de papel amarillenta… desdoblé la hoja con cuidado, de inmediato reconocí la letra de mi papito… en ella él le solicitaba al abuelo Niko que en caso de ocurrir un accidente fatal se hiciera cargo de mí, como un favor especial… quedé dubitativa y de mis ojos brotaron lágrimas, una cayó sobre el papel dejando una marca… quise secarla pero el papel reseco absorbió de inmediato la humedad… con las manos temblorosas volví a doblar y guardas la carta… me recosté con la mirada perdida observando los detalles del techo… no sé cuándo, pero me desvanecí… tengo un reloj biológico muy preciso, me desperté en la aurora cuando apenas un tenue candor del sol anunciaba la mañana… la habitación tenía una sala de baño privada… me levante aun con un poco de pereza, para mí eso era normal… me lave la cara y tomé un baño tibio, nada que ver con las duchas frías en casa… un rato después ya estaba vestida y salí al corredor… tuve la intención de tocar a la puerta de Scarleth, pero algo me lo impidió… avance hasta las escaleras y bajé presurosa… pasaron un par de segundos y la puerta principal se abrió… la luz de la mañana invadió el salón y una silueta oscura en un principio entró… luego me di cuenta que era Scarleth… desconocía sus rutinas diarias… venia de correr y estaba toda sudorosa, pero al mismo tiempo había algo en ella que irradiaba un poder como energía… mis ojos estaban fijos en ella…  su mirada buscó la mía y una sutil mueca, tal vez una ligera sonrisa, puede percibir para luego continuar sus pasos en dirección a su habitación… me quedé parada allí como una tonta ruborizada por el evento… como había dejado la puerta abierta, salí para sentir el poder del sol… la mañana estaba fresca… todavía el roció de gotas caían colmado los charcos que hacían contraste con las caminerías secas… decidí buscar al abuelo Niko… no tuve que esforzarme mucho, lo ubique en el comedor tomando el desayuno… solo me serví unas tostadas con miel y una tasa generosa de café con leche… la mañana de ese sábado Scarleth debía ir para el corporativo, pero el abuelo debía continuar su tratamiento en casa y Stefano debía quedarse para cualquier eventualidad… no me quedó más remedio que llevar en el helicóptero a Scarleth y de esta manera la aeronave permanecería en el edificio como era habitual… la idea no nos pareció grata a ninguna de las dos, por lo menos coincidimos en algo, eso de pasar tiempo juntas y asolas… tuve que espera una hora hasta que por fin la vi bajando las escaleras… debía reconocer que era como una de esas diosas que están en los museos con su piel tersa y lozana… nos despedimos del abuelo y abortamos el helicóptero… solicité permiso a control de tráfico aéreo… el vuelo fue simplemente silencioso, como si volase yo sola… ella estaba sumida con la mirada fija en la pantalla de su teléfono celular… yo pendiente de los controles y la ruta… tardamos 25 minutos, hacia un tiempo espléndido… al llegar a la torre norte, ella se despidió con un gracias… yo dije: de nada… terminé de verificar los controles de la aeronave, mientras veía como ella se alejaba entrado por la puerta… un rato después seguí la misma dirección… era inusual estar en la empresa un día de fin de semana, todo era más silencioso… tomé el ascensor y marque planta baja… cuando salí del cubo de dos por dos todo era irreal… estaba en el mismo lugar de ayer, pero ahora estaba vacío… solo una chica en recepción para atender llamadas…  salí y ya el abuelo Niko había dispuesto un vehículo de la empresa para que me llevara a casa… al llegar encontré una nota de mi madre donde decía que ella y José habían salido a reunirse con Charlotte, era la mejor amiga de mamá y además tenía una hija que gustaba de José… yo siempre pensé que la fulana estaba tocada por tener tan mal gusto… para despejar un poco mi mente decidí dar un paseo por la bahía con Kassy, así llamo a mi motocicleta Kassandra cuando estoy de muy buen humor… me cambié el atuendo por uno más apropiado, todo de cuero n***o ajustado al cuerpo… verifique el funcionamiento y me coloqué el casco… las calles estaban tranquilas y casi sin transito… una vez que tomé la autopista estadal todo fue más sereno… me detuve en una estación para completar combustible… decidí ir sin casco y más lento para disfrutar del momento… el viento en mi cara era un regocijo de placer… al llegar al mirador de la bahía, estacioné en mi lugar de siempre, lo único que faltaba era mi nombre pintado en el pavimento… me senté en un banco… miré mi reloj e indicaban las 3:23 pm… estuve un buen rato perdida en mis pensamientos… de repente un sonido me sacó del trance… al ver el reloj marcaban las 6:06 pm… ya era tarde, si me apuraba llegaría para la cena… me puse el caso y encendí a Kassy… su ronroneo imitaba un gatito o así me parecía a mí… di la vuelta a la redoma y aceleré… ya en la autopista la vía era solo para mí, más de repente sentí como si me estuvieran siguiendo… miré por uno de los espejos y vi una camioneta negra con vidrios polarizados que se acercaba cada vez más a mí… el tacómetro marcaba 87 km/s… ya tenía el automóvil casi encima, entonces activé el turbo especial que le había instalado recientemente con carga de Nitro… el empuje fue como una sacudida y casi instantáneamente aceleré vertiginosamente al máximo de los que el tacómetro mostraba… para dejar solo una estela de humo entre mi perseguidor y yo… fue imposible que me alcanzara… yo conocía muy bien la ruta, así que tomé un camino alterno… el cambio me costó un par de minutos, pero como había utilizado el turbo no perdí tiempo… llegue a mi casa 15 minutos antes de lo esperado… descargué la grabación de la cámara trasera en mi celular…  al entrar saludé a mi madre, ella me dijo que en media hora estaría la cena… perfecto para mí, necesitaba analizar la grabación… subía a mi habitación y conecte el teléfono a mi laptop… activé una aplicación especial y pude limpiar la imagen para observar la placa del vehículo… entré a la Deep Web y ubique a un viejo conocido que me debía unos cuantos favores... tardó solo 3 minutos en enviarme una descripción detallada del vehículo, solo un detalle encendió mis alarmas… la camioneta había sido robada… decidí que el lunes a primera hora le comunicaría este evento al abuelo Niko… bajé y cene con mi familia, fue uno de tantos momentos que no acostumbro guardar en mis recuerdos… el domingo la pasé en soledad dentro de mi habitación cultivando mis pensamientos y preparándome para lo que me iba a enfrentan en mi nuevo cargo…   
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