POV Alessandro Salgo de mi auto con mi saco en mis manos junto con las llaves. Le respondo el saludo a los dos hombres de seguridad que pasan detrás de mí conduciendo su pequeño carrito haciendo su primera ronda del día. Los conozco de hace años, e incluso, les he invitado uno que otro café. —Café… justo necesito unas cuantas tazas de eso —murmuro con desgana. Llego a la puerta y la abro. Lo primero que me recibe, es el olor a tocino y justamente a café. Mi estómago gruñe de inmediato, ¿y cómo no? Tiene al menos unas diez horas sin recibir alimentos, únicamente alcohol. Cierro la puerta con cuidado y me resulta bastante extraño ser recibido con estos aromas, ya que mi cocina muy poco se usa. De hecho, podría decir que nunca se utiliza. Casi nunca estoy en casa, porque me la paso tod

