Termino de echar dentro de la bolsa de basura el último objeto destruido por mis manos; mi lámpara de noche. Remuevo la bolsa negra, me inclino y la cierro al fin con un nudo fuerte. Me yergo y me acerco a las demás bolsas que están en la puerta de mi habitación listas para ser echadas en el gran contenedor de afuera. Miro toda mi habitación y ya no es lo que hace unas horas era. He barrido todo el suelo, he recogido cada trozo de cristal, cada pedazo de madera. Limpié toda la pintura derramada y organicé mi pequeño estudio de arte, así como lo hice en toda mi habitación. «Todo quedó como si nada hubiera pasado aquí. Ojalá fuera así tan fácil» Miro hacia las puertas que dan a mi balcón, el impulso de abrirlas se instala en mi pecho, así que no pierdo tiempo en avanzar a ellas y hacerl

