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1322 Palabras
Rin Está Herida Packard, sintiendo cómo la verdad comenzaba a emerger, se acercó a Rin y miró al coronel, esperando que él diera una explicación coherente. No podía negar lo que estaba viendo: la evidencia de que los metahumanos habían sido provocados. La mirada de Noah y Zack era de agotamiento, pero no de hostilidad. Riku, con su escudo todavía vibrando ligeramente en el aire, estaba en posición defensiva, no ofensiva. - Sargento Packard. - le dijo Constance, aún recuperando el aliento después de haber utilizado sus habilidades - ninguno de nosotros estaba buscando conflicto. Solo intentábamos que el coronel nos diera respuestas cuando dio la orden y empezaron a dispararnos. Usar nuestras habilidades para defendernos fue un último recurso. No íbamos a quedarnos de brazos cruzados mientras nos estaban disparando. Packard asintió lentamente, dándose cuenta de que había sido engañado. El coronel había armado todo un escenario para incriminar a los metahumanos, pero Rin tenía razón: si hubiesen querido atacar de verdad, no habría forma de que los soldados hubieran sobrevivido a una ofensiva completa con los rangos de poder que tenían. - Coronel. - dijo Packard, ahora con firmeza - creo que necesita reevaluar lo que acaba de decir. Si estos metahumanos realmente hubieran querido causar daño, no estaríamos hablando de esto en este momento. Sería un campo de batalla lleno de cadáveres. Usted lo sabe. El coronel García miró a Packard con odio, incapaz de refutarlo. Sabía que había perdido el control de la situación. Rin, satisfecha con la intervención de Packard, relajó un poco su postura, pero sus palabras finales fueron claras. - Sabes , García. Si vas a seguir manipulándonos para tus propios fines, entonces prepárate. Porque no seremos tan amables la próxima vez. El caos estalló en un segundo. Una camioneta negra, sin placas ni identificación, irrumpió en el campo, derrapando mientras se acercaba a toda velocidad hacia el grupo. Los soldados se giraron, confundidos, pero en el mismo instante, la puerta trasera del vehículo se abrió, y varios hombres enmascarados descendieron rápidamente, armados y decididos. Antes de que pudieran reaccionar, dos de los hombres se dirigieron directamente hacia ella y Constance. Los soldados que iban con Packard apenas tuvieron tiempo de sacar sus armas cuando los hombres atacaron. Con movimientos entrenados, uno de ellos sacó una jeringa e inyectó a Constance en el cuello, rápido y preciso. - ¡No! - gritó Rin forcejeando para liberarse, pero uno de ellos logró cortar su brazo con una navaja dentada. - ¡Constance! - rugió Riku desde el otro lado del campo. El esper sintió la sacudida del vínculo cuando el cuerpo de su guía empezó a tambalearse, sus fuerzas drenándose al instante. Justo antes de caer, Constance utilizó lo último de su energía. Con un gesto desesperado, levantó la mano y emitió una ráfaga de sus estelas cargadas de bruma tóxica. El gas envolvió a uno de los asaltantes, obligándolo a retroceder, pero no fue suficiente para detenerlos a todos. Constance, mareada por el tranquilizante, empujó a Rin con la poca energía que le quedaba, empujándola hacia Packard, quien aún observaba en estado de shock. - ¡Protégela! - le gritó Constance antes de que su cuerpo se desplomara. Al tiempo, Packard reaccionó por instinto, atrapando a Rin justo a tiempo antes de que cayera al suelo. Miró a su alrededor, atónito por la rapidez de los eventos, pero sabía que no podía dudar. Levantó su arma, dispuesto a defender a la guía, pero los enmascarados ya habían alcanzado a Constance, levantándola sin esfuerzo para meterla en la camioneta entre todo el revuelo la que se alejó a toda carrera esquivando los disparos. - ¡No, maldición, no! - gritó Riku corriendo con todo lo que tenía, con la desesperación visible en su rostro. Podía sentir cómo la conexión con Constance se debilitaba con cada segundo que ella se alejaba. Riku extendió la mano, tratando de alcanzarla con una barrera de energía, pero era demasiado tarde. - ¡Constance! - gritó Riku, pero su voz se ahogó con el rugido del motor mientras la camioneta arrancaba. Con una velocidad furiosa, el vehículo se dirigió hacia la salida del campo. Riku, impotente, sintió que su cuerpo se tensaba con una mezcla de rabia y miedo. Sus habilidades de escudo no servían para detener algo que ya se había ido. Al mismo tiempo un disparo resonó en el campo como un trueno. Rin cayó al suelo, llevándose una mano al hombro donde la bala del coronel García había impactado. La sangre empezó a manchar su uniforme rápidamente y un gemido de dolor escapó de sus labios, aunque su mirada decidida seguía fija en el coronel. - ¡Rin! - gritaron Zack y Noah al unísono corriendo hacia ella. Ambos se lanzaron hacia el coronel, sus rostros deformados por la furia. Estaban a centímetros de abalanzarse sobre él cuando, de repente, una barrera invisible los detuvo en seco. - ¡No! - dijo Rin con su voz firme - Si lo matan ahora, solo será peor para todos. - ¡Mierda, Rin! - exclamó Zack aferrándola entre sus brazos. - ¡Arréstenlo! - ordenó Packard a uno de sus hombres de confianza - Incomunicado. Zack y Noah, respirando pesadamente, miraron a Rin con incredulidad. Pero ella mantuvo su posición. -Tiene que confesar. La gente del domo vendrá. - insistió Rin, con los ojos fijos en el coronel, el que aún sostenía el arma, aunque ahora parecía menos seguro de sí mismo. Noah se acercó a su compañera y revisó la herida. - Selene, indicadores biométricos G2 Petrovich. - ordenó. - Analizando... - dijo la voz - Niveles estándar, sin daño vital...Frecuencia 120/9, Latidos fetales detectados...160, 150... Zack miró a Noah incrédulo. - ¿Qué dijo? - preguntó, aturdido. - Selene, repite último indicador ¿Latidos fetales? - repitió. - Embarazo detectado. - informó Selene - Embriones de 10 semanas. - ¿Rin? - preguntó Zack mirándola, incrédulo - ¿Lo sabías? - No... - se defendió su compañera tan sorprendida como ellos - Mi periodo no vino, pero con la misión en Eternal Lights y las vacaciones... Lo olvidé. - ¿La embarazamos antes de las vacaciones? - preguntó mentalmente a su hermano. - Cállate. No es el momento... Esta herida...- alegó Zack. - Los escucho. - dijo Rin con una sonrisa débil cerrando los ojos. - Necesitamos llevarla a la enfermería. - dijo Packard - ¡Todos vuelvan a sus labores! Cierren la base ¡Nadie sale! Los soldados corrieron de regreso a sus lugares y los que atacaron fueron arrestados mientras Packard guiaba a Zack y a los demás a la enfermería donde uno de los médicos militares los esperaba con algunas enfermeras. - ¡Atiéndanla! - ordenó Packard con voz de trueno - ¡Está embarazada! ¡La madre y los bebés son prioridad! - Si, señor... - dijeron en tanto Zack dejaba a su compañera con cuidado en la camilla. El sargento miró a Noah quien tomaba la mano de su esposa. - Necesito que llamen a su jefe. - le dijo - Necesito hablar con él. Hablaré con el comandante de la base, pero ahora no sé en quien podemos confiar. No sé de donde demonios vino esa van y a donde se llevaron a Deveraux. Debemos trabajar juntos. - miró a Riku - No hagas nada estúpido, esper. La vida de tu esposa depende de que no desesperes. Prometo que la rescataremos. Riku miró a Rin quien asintió. - Dice la verdad... - le dijo con calma mientras los médicos le sacaban la chaqueta y cortaban la sudadera para revisar su hombro y su brazo. - Haré lo que dice la G2, pero no esperaré mucho. Es mi compañera... - Lo sé... - dijo Packard - Tendrás que confiar en mi. El sargento salió del lugar con una expresión endurecida. No podía dejar pasar esto. No mientras su propia gente atacó sin provocación.
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