Consumando la Conexión
En el salón de descanso, Riku llevó a Constance a un sofá junto a la ventana en tanto la televisión, transmitía un partido de futbol americano y el relato de los periodistas deportivos llenaba el aire al igual que el café recién hecho de la cafetera sobre la mesada empotrada en una esquina.
Una mesa con cuatro sillas y unos sillones eran testigos cercanos de lo que estaba pasando.
Riku estaba desesperado, con el aura brillando a su alrededor y envolviendo a la guía como si no quisiera que se le escapara entre los dedos en tanto la llevaba al sofá.
La besó y luego recorrió su cuello y pecho con la lengua disfrutando su sabor, la escuchó jadear y aferrarse a sus brazos mientras el esper mantenía el peso equilibrado para no aplastarla. Puso una rodilla entre sus piernas para abrirlas y las levantó para quedar entre ellas apoyando la otra en el suelo.
- Líbera tus estelas, guía... - pidió ronco, levantando la cabeza para sacarse la chaqueta y la sudadera para poder aumentar la zona de contacto. La expresión de deseo y placer descolocaron a Constance.
- No, hasta que lo pidas bonito. Si no me estarás violando. - le dijo poniendo una mano en sus pectorales cuando se inclinó hacia ella.
- ¿No me deseas? ¿No sientes mis estelas pidiendo la conexión y poder sentirte?
- La siento y mucho. Es un vínculo de segunda oportunidad para ti, pero mis estelas son agresivas, de ataque. Podría hacerte daño.
- No lo harás, somos putos compañeros. Tenemos 95% de compatibilidad. - vio su expresión de sorpresa y se rio amargamente - No tengo idea de como mierda pasó eso. Yo perdí a mi guía hace ocho meses. Era un maldito asesino que trató de matar a millones de personas, no quiero otro guía que me mienta, me engañe o trate de dañar a mis amigos o a los que quiero.
Constance sintió su dolor a través de su conexión.
- ¿La toxina en la Nación del Dragón? - preguntó y se estremeció al verlo asentir, pero lo miró con cuidado - No soy ese guía, yo no puedo mentirte y tampoco tu a mí. No sé como lo hizo o por qué, pero yo no lo haré. Con el nivel de compatibilidad un rebote no es una opción para mí. Menos cuando mi cuello está en juego. No sé lo que quiere la G3, pero debiste confiar en ella y en tu equipo como para aceptar la misión ¿Me equivoco?
- Son mi familia ahora... - dijo con voz queda.
- Bien...terminemos esta misión y ambos seremos libres. Nunca tuve un compañero y tampoco quiero uno. Veamos esto como un trabajo, te lo dije. Gracias por estar aquí.
- Tendremos que fingir... - murmuró Riku acariciando sus muslos sobre la tela del uniforme.
- Somos compañeros, no tenemos que fingir eso, pero si el amor. Tendrás que ayudarme.
- No puedo prometer eso, pero partiré desde el deseo. El vínculo me hace hacerlo y es tan fuerte que la polla me duele si no te tengo.
- Pfft, - la guía se rio - Partamos desde el deseo entonces...
- Libera tus estelas...No me dañarán. Las necesito. - pidió y la joven obedeció, desplegando la bruma y las estelas con formas de espinas hasta envolverlo.
Riku jadeó echando la cabeza hacia atrás estimulado por las estelas de llamada y gimió de placer.
- No podré contenerme mucho. - avisó - Me estoy volviendo loco. La próxima vez me daré mi tiempo. Si no logró la conexión podría botar a la base completa.
- Ven... - le dijo la guía extendiendo los brazos hacia él y, en respuesta, Riku la afirmó de las caderas con rudeza y le desabrochó los pantalones.
Mientras las estelas seguían pulsando a su alrededor y lo envolvían, el aura de Riku envolvía a Constance como en una caricia haciéndola jadear, sus ojos y manos brillaban al tocar sus brazos.
- Eres hermosa. - le dijo Riku con una sonrisa genuina al sacarle una bota y una pierna del pantalón para abrir más sus piernas en tanto se abría los pantalones para descubrir su erección.
- Wow... - murmuró Constance, pero Riku la escuchó.
- Todo tuyo, compañera, úsalo bien. - se burló, penetrándola sin preámbulo haciendo que la guía jadeara por la sorpresa - Tócate...Necesitamos llegar juntos...
- ¿Quién guía a quien, esper? - preguntó con una ceja alzada
- Riku, recuérdalo. Somos compañeros. - le dijo el esper al mismo tiempo que la embistió con fuerza y profundidad disfrutando las sensaciones.
En el entrenamiento como luz, había sido guiado por hombres y mujeres, pero la intensidad de las sensaciones de su m*****o frotando las paredes de su guía vinculada, al entrar y salir de ella, era mucho más de lo que había sentido antes. Cada lugar que tocaba ya fuera piel con piel o mucosas enviaba corrientes eléctricas que intensificaban el placer y la necesidad de sincronizar sus habilidades con ella. El proceso de guiado era infinitamente más intenso que con Aoto.
- Esto es... - jadeó, pero se quedó sin palabras cuando la mujer bajo él comenzó a masturbarse y a mover las caderas siguiendo su ritmo en tanto con la mano libre apoyaba su pecho donde estaba su corazón.
Riku vio las estelas fluir de sus antebrazos cubriendo la piel como guantes hasta llegar a sus dedos. Con la mano en su pecho, Riku sintió la corriente de poder que comenzó a sincronizar sus latidos a los de ella y, en la mano que se estaba autocomplaciendo, una corriente de energía fluyó a través de los fluidos que cubrían su m*****o haciendo jadear al esper.
- Mierda, Constance. - exclamó - Harás que me corra.
- Estoy llegando... - le dijo ella sin dejar de mover las caderas para recibirlo cada vez que embestía de regreso a su interior.
- Yo también puedo jugar sucio. - le dijo ronco concentrando la energía en la punta de los dedos como si fuese un guante y tomando su lugar para estimular su clítoris.
Riku la sintió apretarse en su interior mientras su respiración se volvía errática.
- No, no puedo...Es muy intenso...Ahhh.
Con sorpresa, vio como una onda de energía se disparó en todas direcciones cuando la mujer llegó al orgasmo por lo que Riku lo asoció a la imagen de cómo se dispersa el polvo de estrellas en el espacio después de una explosión. Era un espectáculo impresionante e íntimo.
La presión de sus espasmos llevó a Riku a su propio climax quien se hundió más profundo para sentir que lo rodeaba en todo su eje. Cuando logró controlar su respiración, el esper se inclinó para besarla y salir de ella con cuidado, sentándose a su lado en el sofá tomando sus pies para ponerlos sobre su regazo.
Por un momento, observó a la mujer acostada a medio vestir frente a él, con los remanentes del orgasmo en su piel, los dos círculos en su pómulo y con los ojos y manos aún brillando entre tanto recobraba sus sentidos.
Los guías no se avergonzaban de su desnudez y sonrió cuando vio que la mujer no hizo ningún intento de cubrirse, dándole una vista completa de sus caderas anchas, su monte de venus depilado y sus largas piernas las que remataban en unos delicados pies que ahora tenía en una de sus manos entre tanto con la otra acariciaba su muslo.
- ¿Estás bien? - le preguntó la guía.
- La crisis fue controlada, gracias... - le dijo, aunque no fue capaz de profundizar en las sensaciones que aún estaba sintiendo debido al guiado.
- Tenemos que regresar... - le dijo levantándose para vestirse en tanto Riku no se movió.
- Tenemos que fingir todavía. El registro dice que llevamos años juntos. Vamos a tener que saber el uno del otro para que lo que digamos sea creíble.
- ¿Disculpa? - preguntó Constance quedando con la bota a medio camino.
- Para hacer creíble la misión, La G3 firmó un compromiso de unión. - dijo avergonzado - Dependo de la unidad de seguridad y cómo tu estabas asignada al ejército se usó tu firma biométrica.
- ¿Somos socios de vida? ¿Cómo? El esper elige al guía ¿Tu me elegiste?
- Digamos que no había alternativa. - dijo con sinceridad - Al estar vinculados, si algo te pasa yo también lo sentiré. No podría soportar perder a otro guía.
- Gracias. - le dijo conmovida, sentándose a horcajadas en su regazo abrazándolo y escondiendo la cara en su cuello - Van a entrar. - susurró atenta a los sonidos.
- Déjame a mi. Si estamos en público, yo guiaré. - le dijo, rodeándola con los brazos.
- Una actitud machista ¿Eh? - se burló la guía.
- No, sólo una estrategia. Ellos creen que no tienes a nadie que te proteja o te espere. Aquí sólo has mostrado tu lado fuerte, incluso escondiendo a tu pareja. Sólo les mostraremos que tu compañero puede ser peligroso si te alejan de él y lo que estén haciendo se detendrá.
- Tengo que contarte lo que está pasando y porque los ataqué...
- Ahora no, nos están vigilando... - susurró en su cuello cuando la puerta se abrió de golpe.
Y un sargento cabreado entró al salón de descanso.