Capítulo 25

1231 Palabras

Estamos sentados en una de las salas del Tribunal de Justicia. Franco es quién está hablando e interrogando a uno de los hombres que me secuestraron. Me cuesta poner atención... La mirada cargada de odio de Mariana no se ha despegado de mí, me atrevería a decir que ni siquiera pestañea. Cuándo soy llamada al estrado, Franco me pregunta detalles, todos dolorosos y siento mis manos temblar, cada vez que me veo obligada a nombrarla, su risa burlona aparece. Está muy delgada y ojerosa, su rostro palido y demacrado, pero aún tiene esa aura malvada a su alrededor que nunca me ha gustado. Describo con detalle lo que pasé desde que fui secuestrada. Iba a bajar del auto, Luis, mi chófer había abierto la puerta para mí, afuera del nuevo restaurante, de pronto vi a un hombre golpear en la cabeza a L

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