Cuando Alex despertó, lo primero que notó fue el frío en la cama. Extendió una mano por las sábanas, pero el capitán ya no estaba. Un suspiro escapó de sus labios mientras se sentaba, estirando los músculos adoloridos por la intensa noche anterior. Se levantó lentamente y fue directo al baño. Se dio una ducha rápida, dejando que el agua caliente relajara su cuerpo. Al salir, se dio cuenta de que todavía no tenía ropa decente, así que rebuscó entre las prendas del capitán hasta encontrar una de sus camisas. Se la puso sin pensarlo demasiado; el aroma de él impregnaba la tela, y eso le provocó una sonrisa satisfecha. Salió de la habitación y fue en busca de Milú. La encontró en la cocina, sentada con una taza de café entre las manos. —Te ves contenta —bromeó Milú al verla entrar. Alex ar

