Me dormí tarde de la noche, nomás pensando en lo sucedido. Me levanté los rayos del sol, pero Henry no vino a casa. Voy al baño para tomar mi rutina de hacer y luego bajar al comedor a desayunar e investigar si Henry hubiera venido. Pero antes ya Lucía estaba despierta, la baño también y la llevo conmigo para también desayunarla y veo que Henry hubiera amanecido en el sofá de la antesala. —Amor, pero ¿qué haces aquí, dime? Teniendo nuestra habitación, le decía mientras le pasaba la mano por la cabeza. —No quería molestarte porque sé que estaba molesta, —dijo él mientras se sentaba en el sofá. —Pero no importa, esa es tu recámara, puedes subir para acostarte. —Yo no tengo sueño. —¿Y no va para la empresa.? —No, hoy me siento mal. —Claro, porque bebiste demasiado. —No es que me duel

