Diego Valtierra caminaba perezosamente por el campus universitario, nunca imaginó que a pesar de tener bastante comodidad tendría que ingeniárselas para diversas situaciones, desde que se había marchado de la mansión Valtierra sentía cierta libertad pero al mismo tiempo muchas de las comodidades habían desaparecido. El joven castaño sonrió cuando visualizó a su hermana a unos metros de él. — Juls, es bueno verte — dijo abrazándola. Julia sonreía, jamás imaginó extrañar tanto al necio de su hermano. — Diego ¿qué tal tu vida de universitario?. — No le puedo pagar a nadie para que haga las cosas por mí, así que… La castaña negó con la cabeza. — Tengo que contarte algo ¿tienes tiempo?. — Para ti todo el tiempo hermanita. — Entonces sube al coche. Diego fruncio el ceño viendo el audi n

