Pablo frunció el ceño al ver que el hombre no emitía palabra alguna, estaba comenzando a dudar que Valtierra aceptara el trato, había pensado durante un tiempo como hacer que Valtierra no se entrometiera entre él y Julia, esperaba que el hombre aceptará sin dudar. — No. — ¿Cómo dices? — dijo Pablo saliendo de sus pensamientos. — He dicho que no, no dejaré que te metas en la vida de mi hija. — ¿Estás jugando?, te doy una oportunidad fácil de deshacerte de nuestro trato, y decides decirme no. — Te lo he dicho antes, mi hija es inocente, no la arrastrare a esta miseria de vida contigo, eres un demonio, no se puede confiar en ti, antes te hice una advertencia y creeme la cumplire. El pelinegro frunció el ceño, no permitiría que alejaran a la castaña de él, ahora era suya. — No creo que

