Habían pasado cerca de cinco horas sin respuesta, Salvador Valtierra aun seguía en quirófano luchando por su vida mientras su familia continuaba en la sala de espera. Pablo se había sentado al lado de la castaña que a pesar del nerviosismo que representaba tener a su familia ahí, no lo apartó, dejó que la abrazara y reconforta. — ¿Has visto la tormenta que ha caído? — La voz de Pablo resonó en la sala de espera llamando la atención de los presentes. — ¿Qué dices? — dijo Julia con voz pastosa, pues el haber estado llorando la había dejado seca. — Hay una terrible tormenta de nieve en estos momentos por eso el clima está más frío de lo usual. — No siento frío. — Te he cubierto con mi saco y te estoy abrazando, por supuesto que no tienes frío pero tu madre y tu hermano llevan rato tembla

