— ¡¿Fuiste a hablar con él?! Fue lo primero que escuchó Salvador Valtierra mientras estaba en su despacho, tenía que arreglar unos asuntos del partido político al que pertenecía por lo que dos de sus asesores trabajan con él en estos momentos. — ¡Son mis asuntos Diego!, Me importa un carajo si me crees o no. Salvador sonrió nerviosamente hacia los asesores que lo miraban intrigado a él para de nuevo mirar hacia la puerta de donde provenían los gritos. — ¡Es mucha casualidad Julia! — ¡¿Y que si me quiere follar?! Que lo haga o solo ¿Joaquin tiene ese derecho?. — ¡No es…! — ¡Basta! — Salvador había salido apresuradamente al escuchar la conversación que mantenían sus dos hijos en el recibidor — ¿Qué sucede con ustedes dos?, esta casa es descente… — Claro empezando porque la descendenc

