Julia se miraba en el espejo del baño dentro de su habitación, se había encerrado desde la noche anterior sabía que Pablo como su jefe le perdonaría el día y si no, igual y podía joderse también. Los ojos hinchados por el llanto le devolvieron la mirada, observó el anillo de compromiso brillar en su dedo anular, no sabia porque aún no se lo quitaba, quizá esperaba despertar de aquella pesadilla, pero la castaña sabía que todo era realidad. — Quizá ya mi cuerpo se secó — dijo a sí misma al ver que las lágrimas habían dejado de salir, aun sentía dolor en el pecho pero imagino que se quitara con el tiempo. Se metió a la regadera esperando que el agua fría le hiciera olvidar un poco el dolor. Pablo miraba concentrado el monitor en su oficina, había previsto que ese día Julia no iría, despué

