Capítulo 19

506 Palabras
BIANCA Lucas, sin darme tiempo a reaccionar, se subió encima de mí y atrapó mi cabeza con sus brazos a cada lado. La cercanía de su cuerpo me abrumó, y antes de que pudiera procesar lo que estaba sucediendo, sus labios se encontraron con los míos. Respondí al beso, atrapada entre la intoxicante confusión y el deseo que se apoderaba de mí. —No puedes simplemente aparecer así —logré murmurar entre besos, sintiendo cómo su piel ardía contra la mía. —¿Y tú qué vas a hacer al respecto, ángel? —me respondió con una sonrisa traviesa en sus labios, antes de regresar a devorar mis labios con una intensidad que me robó el aliento. Sentí su mano deslizarse por mi bata, aventurándose hacia el borde de mis piernas. La mezcla de sus caricias y palabras me encendía por dentro. —No te resistas. —La voz de Lucas, profunda y seductora, resonó en mi mente mientras su mano se deslizaba suavemente, hasta que la bata se separó de mi piel. El roce de sus dedos contra mi cuerpo me produjo un escalofrío de anticipación, y sentí un nudo en el estómago, entre la emoción y el deseo. Mientras sus besos se deslizaban por mi cuello, una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo. —Lucas... —susurré, sintiendo cómo continuaba besándome con fervor— Esto es peligroso. —A veces, lo peligroso es lo más emocionante —contestó, abandonando mi cuello solo por un momento, sus ojos ardían de deseo— ¿Te gustaría que nos detuviéramos? —No... —murmuré, mi voz temblorosa evidenciaba mi lucha interna— No quiero que te detengas. Él sonrió ante mi respuesta, y sentí su risa vibrar a través de mi piel. Continúo explorando mi cuerpo, sus labios descendiendo por mi pecho mientras yo cerraba los ojos, dejándome llevar por la sensación de cada toque. —Eres perfecta así... —susurró, su voz bañada en deseo, y mis mejillas ardieron. Pude sentir cómo su aliento cálido acariciaba mi piel mientras se acercaba aún más, sus labios deslizándose hacia mis labios nuevamente. —Dime lo que quieres, ángel —dijo Lucas, una pregunta peligrosa que me llevaría a un precipicio. —Quiero... quiero sentirte —respondí, mi voz apenas un susurro, pero cargada de necesidad. —Esto es solo un aperitivo, ángel. —Me miró a los ojos— Quiero hacerte sentir cosas que nunca has imaginado. Cada palabra suya era como una chispa encendiendo el fuego de la necesidad que ardía dentro de mí. Me dejé llevar, sintiendo cómo cada roce y cada beso me transportaban a un lugar donde la lógica y la razón quedaban atrás. —Entonces, muéstrame —desafié, consciente de que estaba dispuesta a perderme en este momento, sin reservas. Y en ese instante, nada importaba más que ese deseo que crecía entre nosotros, un deseo que desafiaba las reglas y las consecuencias. Todo lo que sabía se desvanecía, y solo quedábamos él y yo, atrapados en una explosión de pasión que nos consumiría.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR