Sasha. Llegó el día. Este día que dejaba de estar en las sombras de la mafia para ser la clave dentro de la organización más grande de todo el mundo. La Bratva sería mía, llegaba el momento de tomar posesión de ese lugar que es mío por nacimiento. Se que en este camino no estaba solo, Ignati asume a mi lado siendo mi consejero y guía hasta que llegué el próximo heredero, que sería su hijo o el mío. Esto era algo escalonado, por sucesión. Mis tíos comandaron la mafia por años, es lo que es gracias a su trabajo y por eso ahora nos tocaba demostrar con mi primo que nosotros teníamos que hacerlo mejor que ellos. Siempre un legado debe superar al otro. Nosotros estabamos listos para esto. — Recuerda respirar — habla mi novia mientras se acerca acomodar el cuello de mi camisa. — Gracias

