Sasha. Un mes después. Ser el nuevo Rey de la Bratva me traía demasiadas responsabilidades, oficialmente hace treinta días que la organización esta en mis manos y la de mi primo, pero no imaginamos todo lo que se venía detrás. Rebeldes atentando en nuestra contra, familias negándose a servirnos y es ahi donde con Ignati nos cabreamos a gran escala. Lo que no servia, se mandaba a desaparecer, rebeldes podiamos tener en todos lados y es por eso que tenía a quince infelices que quisieron atentar contra la fundación de mis tías, colgados de sus pies luchando en quitarse los amarre antes que esas serpientes lleguen a ellos. — Usaré mi nuevo experimento en ellos — comenta Ignati mirando a los bastardos. — ¿En qué estás trabajando? — consulto. — Es un suero del miedo — lo miro con atención.

