Capítulo 4.

1585 Palabras
Mackenzie. Nunca imaginé que esto podría llegar a pasar, reencontrarnos de esta forma y a muchos kilómetros de nuestros verdaderos hogares. Todo mi cuerpo temblaba cuando lo tuve enfrente mío, esos ojos azules me seguían cautivando como lo hacían desde pequeña y no podía negar que seguía enamorada de él, nunca dejé de amarlo, tal vez había oprimido mis sentimientos dejando pensar a los demás que lo que sentía por Sasha era algo de una tonta adolescente, pero que mentirosa era porque solo bastó que me estreche contra su cuerpo y sus labios tomaron posesión de los míos para recordarme que seguía encantada por Sasha Sokolov. Quería saber todo, cuánto se quedaría para no hacerme falsas ilusiones y después termine con el corazón roto, no podía permitirle que me deje sin explicaciones, aunque si sabía de sus motivos de porque se alejaba de la familia necesitaba que él me lo diga de su boca. Sasha no es un chico malo, esa palabra le queda corta a lo que en verdad es en Rusia o en todo el mundo. — Está noche, no lo olvides — dice haciendo que salga de mis pensamientos. — ¿Qué? — consulto confundida. — Está noche, nuestra cena O'Donnell — me recuerda tocando la punta de mi nariz. — ¿Pasarás por mí? — pregunto mientras esperamos el ascensor en el lobby del hotel. Volvíamos de una cafetería donde sentí que es inevitable negar ese vínculo que nos une a ambos, además él me dijo algo tan tierno que no podía sacarlo de mi cabeza, es imposible que sus palabras no ablandan mi corazón, más después de decir que si no sentía lo mismo no importaba porque él tenía suficiente amor para ambos. ¡Díos! Él es muy romántico, es imposible no poder amarlo. — Claro, lo mejor para mí acosadora — declara provocando un sonrojo en mis mejillas. — No soy tu acosadora — lo molesto. Lo veo subir una de sus cejas y me hace señas para que ingrese primero al ascensor, para luego hacerlo él. Cuando las puertas se cierran sus brazos me toman por la cintura, acercándome a su musculoso cuerpo provocando que nuestros labios se rocen. — Eres mi acosadora, solo mía, O'Donnell — musita mordiendo mi labio inferior. ¡Oh mi dios! — Bésame, Sokolov — jadeo. Me presiona más pegandome a su cuerpo, mis manos me aferran en sus hombros y nuestros ojos se encuentran con los suyos. Baja un poco su cabeza para estar a mi altura y no duda en besarme. A la mierda con eso de ir de a poco, la intensidad en la que no estábamos besando decía todo lo contrario. — Inzie — murmura al separarse. — Creo que debo bajarme en este piso — digo pasando mi pulgar sobre sus labio inferior quitando rastros de mi labial. — Deberías, pero no quiero — contesta abrazándome. Me aferró a él, no queriendo soltarlo. Esto parecía irreal, pero no, no lo era, Sasha me estaba abrazando de una forma única. — Debo ver a mis primas — acoto pasando mis manos por su cabello n***o. — Vamos lejos de ellos — me pide. — No puedo, no ahora. Esto es un viaje con ellas y los guardaespaldas que tenemos a nuestro alrededor se lo dirían a mi padre — comento al separarme un poco de él. — Lamento ser egoísta, te quiero solo para mí y nada más — declara de forma posesiva. — Sokolov no me obligues a tener que tomar medidas para que me sueltes — bromeó. — Quiero ver eso, O'Donnell — me desafía. — Creo que Ignati puede decirte lo peligrosa que puedo llegar a ser — digo divertida. Pobre Iggy, puede ser un complemento idiota, pero hoy se llevó una golpiza de mi parte por no decirme lo que necesitaba saber. — Eres mala, me gusta eso — dice tomando mi rostro entre sus manos. — No soy mala, solo una chica con métodos de defensa si alguien quiere atacarla — acoto. — Me gusta eso — besa mis labios. — Nos vemos está noche — repite y vuelve a besarme cuando me suelta para que baje al piso donde nos estábamos hospedando. — Nos vemos está noche — digo besando su mejilla. — Estoy en el piso presidencial, si necesitas verme puedes subir y solo decirles tu nombre a mis hombres — dice apretando el botón del último piso del hotel. — ¿Eso es una propuesta indecente, Sokolov? — inquiero con diversión. — Puede ser — contesta con una sonrisa pícara justo en el momento que las puertas del ascensor se cierran. Cómo una tonta, pellizco mi piel para definitivamente afirmar que esto no era un sueño y todo es real. Corriendo voy directo a la habitación de mis primas, golpeó con efusividad haciendo que Faith sea la primera en abrir la puerta y me tiró en sus brazos contesta. — ¿Lo viste? — susurra. — ¡Si! — chillo. — Necesito saberlo todo — acota contenta. Entro a la habitación que comparte con su hermana, Ellie, me hace señas para que cierre la boca mientras la veo a mi prima hablar por su celular. — ¡Qué no, papá! — exclama Ellie rodando sus ojos. — ¿Qué sucede? — susurro. — Ignati la jodió por completo — me cuenta Faith bufando. — No, papá, no estoy embarazada y no tengo idea de dónde saco eso Ignati. Tampoco me voy a casar — mi prima suspira negando su cabeza frustrada. — No papá, te lo juro, no tengo ninguna relación con él y no escuches sus tonterías — agrega cansada. — Ignati es un idiota — declaro. — Creo que el golpe que le diste lo dejo más tonto — broma Faith negando su cabeza. — Si no quieres creerme, ya es tu problema, y no se te ocurra arruinar mis vacaciones porque no voy a volver a hablarte nunca más — sentencia Ellie cortando la llamada. Faith le entrega un vaso de agua a Ellie, ella lo toma y suspira al tirarse en la cama cansada. — ¿Qué dijo papá? — pregunta su hermana. — Piensa que estoy embarazada — cuenta bufando. — ¿Pero de dónde sacó eso? — cuestiono. — Ignati le llamo para pedirle mi mano, que no se preocupe que cuidará de mí y el bebé — dice provocando que no pueda mantener mi seriedad y empiece a reír por lo que contaba. — Es un idiota, dudo ya de su coeficiente intelectual — acota Faith. — Creo que tanto jugar con componentes químicos daño sus neuronas — declaro con seguridad. — Debo hablar con él — comenta mi prima. — Espera — la detiene su hermana. — ¿Qué pasa? — consulta frunciendo su ceño. — ¿Y Kate? — pregunto. — Adivina — contesta Faith suspirando. — Está con Noah — digo conociendo la clara respuesta. Kate y Noah, nunca cambian, los años pasan y ellos siguen estancados en su propio círculo vicioso de toxicidad. — Si ella no se ama a si misma, nosotras no podemos hacer nada — declara Ellie. Se ama a ella misma solo que su amor por Noah es más fuerte. — En algún momento se dará cuenta — acoto pensativa. — Lo bueno es que no tendré que armar la pantomima que quería aquí con Malcom — dice Faith festejando. — Por ahora, dale horas o días y vendrá de nuevo con la estupidez esa — asegura Ellie. Solo quería que mi prima sea feliz, se que lo es cuando está con Noah, pero ellos tiene la facilidad de complicarlo todo por naturaleza y es así como siempre repiten los mismos patrones en su tóxica relación. — Cuenta ahora lo tuyo — pide Faith dándome un suave codazo. — ¿Qué sucede? — vuelve a preguntar Ellie. Muerdo mi labio inferior nerviosa y luego me tapo la cara avergonzada, recordando esos besos que me ha robado a lo largo del día. — Vi a Sasha — digo. — ¡Qué! — chilla Ellie abriendo sus ojos bien grande. — Él está aquí, en este mismo hotel ... — ¿Qué te dijo? — quiere saber Faith que se muerde sus uñas nerviosa. — Que ahora la edad no es un impedimento entre nosotros, que si no siento lo mismo él tiene el amor suficiente para ambos, además nos besamos muchas veces — les cuento. — ¡Oh mi dios! — chillan ambas eufóricas. — No me lo puedo creer, es como si fuera un sueño — acoto. — ¿Sigues amándolo? — inquiere Ellie. — Nunca salió de mi corazón — reconozco con una boba sonrisa. Siempre fue él. — ¿Y ahora? — quiere saber Faith. — Tenemos una cita esta noche, me llevará a cenar — digo suspirando. Mis primas chillan eufóricas y no tardan en empezar con sus consejos de que debería ponerme, después de todo sería mi primera cita con el chico del que siempre estuve y estoy enamorada. Mi corazón estaba por salir de mi pecho, pero no podía negar lo inevitable, ese amor nunca se había esfumado como pensaba sino que todo lo contrario, porque solo bastó verlo de nuevo para que de nuevo todos esos sentimientos estén muy a flor de piel. Debía prepararme para mí cita, no se qué podría pasar, pero solo saber que sería con Sasha, los demás por menores eran lo de menos me importaba.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR