Capítulo 5.

2033 Palabras
Mackenzie. Había tenido citas, de seguro las podía contar con mis manos, soy complicada y debo reconocerlo, así que la mayoría de las salidas que tuve con otros chicos siempre salieron espantosas, para el olvido, pero está vez todo parecía diferente porque está cita no era ninguna que mi prima Kate organizó con algún primo de sus conquistas, está es especial ya que será con el hombre que me tiene enamorada desde pequeña. Si papá supiera de esto, estaría con los nervios de punta, Sasha no es de su agrado y es entendible porque me ha visto siempre sufrir en silencio por él, esa diferencia de edad, ha hecho lo suyo en el pasado, sobre todo cuando era una niña que no entendía porque él tenía muchas novias diferentes todos los días. — ¿Inzie? — la voz de Ellie me saca de mis pensamientos. — ¿Sí? — consulto al mirarla. — ¿Estás bien? — pregunta Faith tomando mis manos entre las suyas preocupada. — Estoy nerviosa — reconozco suspirando. — Tranquila, todo saldrá bien — acota Faith con una gran sonrisa. — Siempre fue él Inzie, no pierdas está oportunidad porque ahora no hay excusas que impidan intentar algo junto a Sasha — dice Ellie dandome un fuerte abrazo. Es inevitable no estar nerviosa. — En mi cabeza ya estoy imaginando su boda — bromea mi prima haciendo que las tres empecemos a reírnos. Faith es la organizadora de eventos, la que sacó el mismo nivel de control y perfección que la tía abuela Francesca, ella es la que poco a poco con su propia impronta se va metiendo en la sociedad para seguir llevando el apellido Salvatore de la mejor manera. Ellie este año termina su carrera de diseño de indumentaria, ella quiere tener su propia marca de de ropa, nada comparado a lo que hace su abuela, Catalina Durán es una marca con un renombre internacional, sigue siendo la mejor diseñadora de vestidos de novias y alta costura. Mi prima heredó magia en sus manos, solo que ella quiere ser ella, que la valoren por su trabajo y no por ser la nieta de la prestigiosa diseñadora de Chicago. Está generación tenemos demasiada presión sobre nuestros hombros, no es nada lindo tener las sombras de nuestros padres en cada ambiente que nos vamos a desenvolver. En mi caso soy la nieta de un prestigioso arquitecto y una letal abogada penalista, la hija de una famosa arquitecta y un empresario que es dueño de casi todos los centro comerciales en el mundo, sin olvidar a mis tíos que cada uno tiene su renombre en los diferentes campos laborales. Ser una O'Donnell Salvatore tiene una gran presión, sobre todo porque no quiero dejar mal a nuestro apellido, es por eso que estudió licenciatura en comercio internacional para poder administrar los negocios por el lado de mi padre, a su vez estoy haciendo licenciatura en diseño de interiores y decoración, para poder desenvolverse en el mundo de mi madre, pero si alguien me pregunta que es lo que más amo, nadie lo podría créer, me apasiona la fotografía, mi primo Cayden me enseñó ese lado y la verdad que me encantaría viajar por el mundo recreando la belleza de cada país, solo que mis padres no estarán de acuerdo con eso, bueno tampoco se los dije de frente. — ¿Será él? — digo cuando escuchamos dos golpes en la puerta. — Pero falta dos horas — comenta Ellie mirando su reloj. Faith es la que se acerca a la puerta y cuando abren los gritos inundan la habitación, provocando un gran alboroto. — ¡Sorpresa! — gritan de nuevo provocando que saltemos contentas de ver a nuestros tres chicos locos favoritos. — ¿Se aburrieron de Ibiza? — consulto abrazando a Dylan. — Un poco — contesta Nick encogiendo sus hombros. — Las fotos no decían lo mismo — acota Ellie abrazando a sus hermanos. Ella junto con Nick y Juli son trillizos. — ¿Rompieron muchos corazones? — inquiere Faith saltando sobre sus hermanos mayores. — Corazones no lo sé, pero si que lustre mi polla de la mejor manera — contesta Dy. Arrugó mi nariz y golpe el costado de su costilla provocando que se queje. — No seas guaro — digo. — Extrañaba tu golpes Inzie — acota tocando su costado de forma exagerada. — ¿Cómo es eso que seremos tíos? — pregunta Nick mirando a su trilliza. Ellie rueda sus ojos y bufa. — Ignati le dijo a papá que estoy embarazada y nos vamos a casar — les cuenta. Dylan lleva puño a su boca, tapando sus labios, pero es imposible y comienza a reírse. — Iggy se fumó alguno de sus hongos — se burla. — Es un idiota — acota Faith. — ¿Pero es verdad? — pregunta Juli frunciendo su ceño. — ¡Que no! — chilla cabreada su hermana. — No estoy embarazada y mucho menos me voy a casar, no tengo idea de dónde saco esa estupidez Ignati — agrega molesta. — Papá está como loco — comenta Nick negando su cabeza divertido. — El tío Demian siempre está loco cuando se trata de su princesas — bromea Dylan apretando las mejillas de Faith y Ellie en simultáneo. — Ustedes vinieron antes por el tema que si el tío Demian venía y no los encontraba, ¿no? — aseguro achinando su mis ojos. — No contradigo verdades — dice Juli levantando sus manos. — ¿Y Chernobyl? — pregunta Nick notando la falta de Kate. Miro a mis primas no sabiendo que contestar, en realidad se que los chicos no dirán nada, a ellos solo les importa que Kate no termine lastimada en el proceso y todo sabemos que cuando eso sucede, las actitudes que ella adopta son las más autodestructivas. — ¿Qué nos están ocultando? — cuestiona Nick. — Noah está en Mykonos — les cuento observando como sus expresiones cambian. — ¿Quién más está aquí? — está vez pregunta Juli. — ¿Chicas? — habla Dy con su ceño fruncido. — Noah, Ignati — contesta Ellie. — Hunter — agrega Faith. — Sasha — reconozco mordiendo mi labio inferior. — Por eso no hicieron problema porque nos vayamos a Ibiza, estaba planeado todo esto — afirma Nick mirándonos con reproche. — ¡No! — exclamamos las tres. Resignada empiezo a contarle a mis primos cuál era la idea de Kate, ese plan que tiene con Malcom y ahora está retrasado porque ella logró su cometido, atraer a Noah hasta acá, viendo si en verdad valía la pena seguir luchando contra la marea por una relación que al parecer no tenía futuro si ellos no cambian y maduran un poco más. — ¿Cómo queda el viaje, entonces? — dice Dylan. — Como se ideó, bueno ya no hace falta encontrarnos en Atenas, podemos ir directo a Bélgica — sugiere Ellie tirándose en la cama cansada. — ¿Y con ellos acuesta? — pregunta Julián no gustandole la idea. — No lo creo, son muchos días y deben seguir sus obligaciones — acoto pensativa. — ¿Y tú con Sasha? — inquiere Nick mirando mi ropa. — Tenemos una cita — reconozco. — Mientras no lastime tu corazón, no tendremos problemas — sentencia Dylan con contundencia. — Me gusta mucho él — agrego sincera. — Eso ya lo sabemos todos, solo que Sasha no podía tocarte ni un cabello por la diferencia de edad que tenían. Ahora con veintidós años, él puedo darte bien duro, querida prima — declara Dylan subiendo y bajando sus cejas de forma sugerente. — Palabras sabías de un futuro abogado — bromea Nick. — Entonces debemos ponernos en nuestro papel de primos rudos y sobreprotectores — declara Juli mirando con complicidad a los otros dos. — Nadie les cree ese papel — afirma Ellie. — Por escuchar sus tonterías se nos está haciendo tarde — agrega molesta. Solo faltaba colocarme el maquillaje y definir si llevaba el pelo lacio o con mis típicas ondulaciones. — El n***o es tu color — asegura Faith mirando mi look que su hermana había ideado para mí está noche. — Definitivamente — afirman los chicos observando con atención. — Siempre sexy — digo girando para dejarles seguro que la ropa quedaba espléndido en mi cuerpo. Dylan había perdido servicio a la habitación, mientras Ellie me ayudaba a alisar mi largo cabello, escuchamos sus anécdotas de su viaje, sobre todo que Juli tiene una multa por el país español por dormir desnudo en una playa pública y Nick no recuerda como terminó en un club nocturno siendo un sumiso mientras una señora era su ama. — Felicitemos a Dylan que será abuelo — acota Faith levantando su copa de champagne. — Zeus salió poner como su padre — se ríe Nick. — No puedes dejar que Aty use tu cuenta de i********: — lo regaña Ellie. — Puede ver la colección de admiradoras que te envían fotos de sus tetas — agrego. — Aty es así, igual tiene prohibido mirar los mensajes que envían, no quiero que mi hermanita se traume por culpa de una de mis fans — dice Dylan negando su cabeza. Dylan es corredor de motos, no lo hace a su cien por cierto de forma profesional, pero en su categoría o no se cómo se llama es el campeón en cada una de sus carreras y tiene muchas fans, no solo del plantel femenino sino que también masculino. — Mira si Aty ve la foto de esos que te mandan imagen de su polla — se burla Juli. — Un trauma grande — agrega Nick riendo. — ¿Iggy le causó un trauma grande a tu hermana, no? — les dice molesto. — No me metan en sus problemas — interviene Ellie. Se escucha dos golpes en la puerta, mis primas chillan y los chicos nos observan raros. — Déjame atender — declara Juli levantándose de la cama, los otros dos lo siguen y nosotras detrás de ellos. Dylan es el que abre la puerta, podemos ver a Sasha que lleva un gran ramo de rosas blancas y su cara de sorprendido al ver a mis primos en su faceta de sobreprotectores. — Sokolov — habla Nick. — Que sorpresa verlos — dice él. — La queremos antes de medianoche en su habitación, sin excepción — sentencia Julián. — Perfecto, como ustedes digan — les responde Sasha con educación. — Hicimos un dibujo de los lugares donde tienes prohibido tocar a nuestra primita — habla Dy mostrando enserio un dibujo que tenía varias cruz en partes estratégicas del cuerpo. Con ellos ya estaba curada del espanto y la vergüenza. — Como si ustedes respetaran a sus citas — interviene Faith metiéndose entre ellos. — Somos uno caballeros — aseguran en simultáneo. — Si, claro — ironiza Ellie mirando a los tres. — Mientras la traigas sana y salva a su habitación, no tendremos problemas — dice una de mis primas. — No se preocupen, la cuidaré — les dice sonriendo. Mis ojos se encuentran con los suyos, mi corazón estaba por salir de mi pecho en cualquier momento y los nervios que sentía no podía explicarlos. — Hola Sasha — lo saludo. — Hola Mackenzie — me saluda entregando el ramo de rosas. — Gracias, no deberías haberte molestado — digo tomando las flores. — ¿No vamos? — pregunta estirando su mano para sacarme de la habitación donde todos los ojos de mis primos nos observaban sin un poco de cuidado. — Si — contesto dejando guiarme. — ¡Antes de medianoche, Sokolov! — escucho la voz de Nick. — ¡Recuerda el dibujo o tendremos problemas! — grita Dylan. ¡Imposible con ellos! Dejo que Sasha nos guíe hasta el ascensor, no puedo dejar de sonreír viendo cómo mi mano va entrelazada a la suya, perfecta una con la otra. Esto parecía irreal, un sueño, pero la suave presión que le dió a mi mano me hizo confírmar que en verdad esto era real y debía disfrutar cada segundo a su lado, tal vez esto no se volvería a repetir.
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