Christopher salió de la ducha y fue a la habitación para vestirse. Aún pensaba en las palabras que le había dicho Artemis, y analizándolo bien la mirada de Darien se veía algo triste. Trató de dejar de pensar en ello y fue con su amigo para cenar.
—¿Cómo te sientes ahora?— le preguntó el pelirrojo sirviéndole un plato de comida.
—Ya estoy bien, creo que le di demasiada importancia a una situación inesperada— dijo Chris—. Gracias.
—Bien, es bueno verte mejor— le dijo Artemis. Pero el chico no se confiaba, si el Omega se había sentido así con Darien entonces habría que mantenerlo vigilado.
Comenzaron a comer mientras hablaban de trivialidades. Luego de la cena los chicos se retiraron para ir a descansar, había sido un primer día demasiado intenso por lo que dejaron el whisky para después.
La noche pasó tranquila y serena para dar paso a una nueva mañana. Las alarmas de los celulares no dejaban de sonar, Christopher estiró su brazo y apagó el bendito sonido. Dio un largo bostezo y tiró las ropas de cama hacia atrás, esa había sido su primera noche y le dolía el cuerpo horrores con los ejercicios del día anterior. Dio un largo suspiro y se levantó para darse un baño.
—Buenos días— le saludó Artemis.
—Buenos días— le sonrió Chris.
—Ve a ducharte primero, haré el desayuno por mientras.
El castaño asintió y fue al baño mientras su amigo se dirigía a la cocina. Minutos más tarde ambos se encontraban ya vestidos desayunando.
—Hoy tenemos nuevamente entrenamiento— le dijo Artemis a su amigo—. Ve bien si te quedarás haciendo ejercicios con Darien, tienes que descansar tu cuerpo.
—Sabes que no puedo relajarme como tú— le dijo Christopher—. Recuerda que soy un Omega y necesito ser más fuerte si quiero estar en el negocio de la familia.
Artemis lo miró con algo de pesar, habría dado todo para que su amigo fuera un Omega más fuerte o al menos que pudiera defenderse bien. Terminaron de desayunar, fueron a lavarse los dientes y luego salieron del dormitorio. Caminaron hasta el ascensor.
—Buenos días— saludó Lucas asustando a ambos chicos. A su lado estaba Darien.
—Buenos días— respondieron los otros dos.
—Buenos días— les dijo Darien.
—Buenos días— saludaron Chris y Artemis. El castaño bajó la vista algo incómodo.
El ascensor llegó y bajaron.
—¿Descansaron?— les preguntó amablemente Lucas.
—Estamos algo molidos por los entrenamientos— le respondió Artemis.
El mayor le sonrió.
—Los primeros días son así, ya después te acostumbras— le dijo Lucas.
Bajaron del ascensor y caminaron a la salida del edificio hacia las instalaciones de estudio. Lucas iba conversando con Artemis, mientras que Darien iba con Christopher atrás.
—Chris— le dijo el cneizo—. Yo lamento lo que ocurrió ayer. No quise hacerte sentir mal.
—No fue tu culpa— dijo el castaño—. Soy un Omega y para serte sincero es la primera vez que me enfrento a un Alfa con su voz. Además— se sonrojó de golpe pues recordó que las feromonas de Darien lo excitaban.
—Además que— le dijo el Alfa preocupado.
—Además quiero pedirte que me sigas ayudando, así me haré más fuerte— dijo Chris con rostro serio—. Eres un buen Alfa, si hubieses querido me habrías marcado.
—No podría hacer algo así, no es mi enseñanza. Respeto mucho a los Omegas hombres, creo que tienen que tener el doble de fuerza para enfrentar la vida, y eso debe ser agotador.
Christopher dio un suspiro y miró al chico, Darien era un Alfa muy comprensivo. Realmente la mujer que se casara con él sería muy feliz.
—Sí, en realidad es bastante agotador— le dijo Chris—. Pero aún así creo que nací con algo de suerte. Los Omegas de familias poderosas tenemos más respeto que el resto de las familias, y es todo por el dinero. Aunque hubiese preferido ser un Beta— sonrió.
Darien miraba a ese chico y no podía evitar sentirse algo perdido en él. Era primera vez que un Omega lo hacía ponerse así, y para ser sincero ese día que entrenaron tuvo que poner toda su voluntad en no marcar a Christopher.
Continuaron por el pasillo de los salones, una gran cantidad de alumnos caminaba de aquí para allá en busca de sus correspondientes clases.
—Hola— dijeron de pronto.
Los cuatro se giraron viendo a dos alumnos de primero, compañeros de Artemis y Christopher.
—Buenos días— le respondieron al chico que venía en compañía de un amigo.
—Mi nombre es León y él es Camilo, un gusto conocerlos— les dijo el castaño a sus dos compañeros.
—Un gusto, soy Christopher y él es Artemis— los presentó el castaño.
—Ustedes son del centro estudiantil— les dijo Camilo a los mayores.
—Sí, soy Lucas el presidente y él es Darien el vicepresidente. Sí necesitan algo no duden en decirnos— les sonrió.
—Gracias— dijeron los otros dos.
El timbre sonó, los mayores se despidieron. Antes de irse Darien le dio una mirada a León, pues siendo Alfa supo que el chico estaba detrás de Chris y él no podía interferir.
Todos ingresaron al salón.
Durante las horas de la mañana las clases estuvieron enfocadas en todo lo que fueran matemáticas y los negocios para las empresas que debían liderar el día de mañana. Al terminar la jornada, el timbre del almuerzo sonó y los alumnos comenzaron a salir del aula. Camilo y León se acercaron a los amigos.
—¿Quieren almorzar con nosotros?— les sonrió León.
Artemis miró al chico, sabía que era un Alfa pero no le daba la inquietud para desconfiar de él.
—¿Quieres ir?— le preguntó el Beta a su amigo.
Christopher siempre había confiado del juicio del pelirrojo, por lo que si le estaba preguntando era porque no había inseguridad.
—Claro— le dijo Chris.
Los cuatro salieron del salón hacia el comedor. Caminaban tranquilamente mientras hablaban de trivialidades, de pronto tres tipos les taparon el camino. Eran Jake, Paul y Nick.
—Hace rato que no te veíamos pequeño Omega— le dijo Jake con una sonrisa.
León se puso frente a Chris, acción que dejó algo perplejo a Artemis. El castaño sólo levantó la vista para ver al Alfa que lo protegía.
—Ustedes ya tienen la advertencia del director— les dijo Camilo que ya sabía de la reputación de esos tres.
—No es asunto tuyo— le dijo Paul—. Piérdete Alfa.
—Oblígame.
—Será mejor que se vayan o les avisaré al centro estudiantil— dijo Artemis harto de esos tres idiotas.
—Estoy hablando con Chris— dijo Jake mirando León que lo cubría.
—No tienes nada que hablar con él— le dijo el Alfa, Christopher estaba harto de tener que necesitar a alguien para defenderse. Definitivamente debía volverse más fuerte.
—¿Algún problema?— la voz de Lucas se escuchó desde atrás, a su lado estaba Darien. El cenizo miró a Chris que estaba siendo protegido por León, eso le causó un enorme enojo pero se controló.
Jake, Paul y Nick se hicieron los desentendidos.
—No hacíamos nada, sólo saludábamos— mintió Jake.
—Bien, ya saludaron— les dijo Lucas—. Pueden continuar su camino.
Los otros tres le dieron una fría mirada a León y luego se retiraron del lugar.
—¿Están bien?— les preguntó Lucas.
—Sí, gracias a todos— dijo Christopher algo avergonzado e incómodo. Artemis lo quedó mirando.
—Será mejor que vayamos a comer— les dijo Camilo—. Se nos pasará la hora.
Los seis se dispusieron a caminar hacia el comedor, León conversaba amenamente con Christopher mientras que eran observados desde atrás por Darien. A su lado iba Lucas hablando con Camilo y Artemis. Finalmente llegaron al comedor y fueron por sus almuerzos, buscaron una mesa y se sentaron a comer. La charla giró en torno a lo que se vendría más adelante y entre algunas actividades estaba la salida a una isla para entrenar en terreno más pesado.
—Creo que cada vez se pondrá más divertido— sonrió Camilo—. Pero de sólo pensarlo me da una enorme flojera.
—Les prometo que será divertido— dijo Lucas—. La isla tiene muchos lugares ocultos y mágicos, lugares donde se pueden pedir deseos, sí es que creen en la magia.
Christopher puso toda la atención en ello, un deseo, sería maravilloso pedir someterse a algo para ser un Beta al menos y poder ser feliz. Suspiró.
—¿Estás bien?— le preguntó Lucas—. Tienes el rostro algo triste.
—Estoy bien— le sonrió el Omega disimulando—. Son asuntos privados.
Artemis miró a su amigo y luego dirigió sus ojos a Darien y León, ambos Alfas observaban detenidamente a Christopher. El Beta supo entonces que habría una rivalidad entre esos dos y que el castaño estaría en medio.
Luego de terminar el almuerzo salieron del comedor hacia el patio, caminaban por los alrededores conversando pues debían prepararse para los entrenamientos de la tarde. Darien no pudo acercarse al castaño, pues León se mantuvo al lado de Chris hasta que el timbre sonó. Los alumnos fueron a prepararse para los entrenamientos.
Mientras iban de regreso a los dormitorios Darien por fin pudo hablar con Christopher.
—¿Y vamos a entrenar después de clases?— le preguntó el cenizo mientras subían al ascensor.
—Claro que sí. Pero quiero que sigas usando la voz y tus feromonas— dijo sonrojado Chris—. Es la única manera de aprender a defenderme.
—Te ayudaré en todo lo que pueda— le dijo Darien.
Fueron a sus dormitorios para cambiarse a la ropa de entrenamiento y luego salieron del edificio hacia el campo de la universidad. Tristán estaba frente a todos los alumnos hablando de los movimientos que iban a hacer ese día.
Todos tomaban atención escuchando las palabras del entrenador. Al terminar los cursos se pusieron según su grado y formaron parejas. Esta vez León y Chris hicieron dúo mientras su amigo Artemis se quedaba con Camilo.
Cerca de tres horas se mantuvieron haciendo ejercicios, aquellos entrenamientos eran pesados para los de primero que a pesar de ser más suaves que los del resto, seguían siendo fuertes. Finalmente Tristán dio por terminada la jornada de la tarde, los alumnos regresaron a sus dormitorios para darse un baño y cenar.
—¿Te quedarás con Darien?— le preguntó Artemis a su amigo.
—Sí, estaremos una hora. Luego regresaré a la habitación— le dijo Chris.
—Bien, te esperaré con la cena— le dijo el Beta.
—¿Regresarás a los dormitorios?— le preguntó León al Omega.
—No, aún no— le respondió el castaño—. Entrenaré un rato más.
En eso se acercaba Darien colocándose al lado de Christopher, el Alfa dio una mirada fría a León para que el chico entendiera que aquel Omega estaba bajo su cuidado. Sin embargo el Alfa de primero no se dejó amedrentar por aquellos fieros ojos verdes.
—Bien, nos vemos entonces— se despidió León del castaño.
—Nos vemos— le dijo Chris.
Todos se fueron del lugar dejando a los otros dos solos, se dirigieron al centro del complejo y se pusieron en posición de combate. Christopher aún no sabía que hacer exactamente para poder defenderse de "la voz" y el fuerte aroma de las feromonas del rubio. Pero prefería sentirse extrañamente excitado que sentirse nauseabundo, era claro que el aroma de los otros Alfas no los toleraba, aunque el aroma de León tampoco le molestaba.
—¿Estás listo?— le preguntó Darien colocándose frente al Omega.
—En realidad no, pero para eso estamos aquí— le sonrió Chris.
El Alfa se puso en posición para pelear, poco a poco fue soltando sus feromonas para que al pelinegro no se le hiciera tan difícil al comienzo.
—¿Puedes acercarte a pelear con ese aroma?— le preguntó Darien.
Christopher asintió y se acercó rápidamente propinándole un certero golpe, el rubio alcanzó a defenderse. Comenzaron a pelear, y poco a poco el Alfa comenzó a soltar más sus feromonas atontando al Omega. Chris cayó de rodillas al piso mientras se tapaba la nariz con ambas manos, aún le costaba controlar sus sensaciones. Darien se acercó dándole un golpe, el Omega alcanzó esquivarlo pero sólo pudo retroceder.
—No voy a poder— pensó Chris mirando al Alfa frente suyo. Realmente las feromonas del cenizo lo volvían loco, y no era una locura de desagrado si no una locura de deseo carnal incontrolable. Definitivamente cuando comenzara con el celo se iría a encerrar bajo diez llaves, ese Alfa no podía acercarse.
Darien ignorante de aquellos pensamientos comenzó a acercarse a Chris, la mirada del Omega le parecía demasiado inocente y tímida. Los ojos del menor le demostraban que sus feromonas no eran desagradables para su olfato, pero tal vez le hacía sentir algo en su interior que le movía todo. Esa mirada lo decía todo.
—Chris, debes defenderte. Tienes que hacerte más fuerte— le decía Darien mientras se acercaba. Quedó sobre el Omega mirando sus bellos ojos violetas.
—N-no creo que pueda— dijo el chico manteniendo su nariz tapada.
—¿Quieres vomitar?— le preguntó Darien acercándose, sus rostros quedaron a escasos centímetros.
—N-no— dijo Christopher bajando sus manos del rostro. El castaño se perdió en la mirada del Alfa—. Tú me haces sentir extraño.
El cenizo se acercó más sin darse cuenta, era como si su cuerpo estuviera hipnotizado por ese Omega.
—¿Te hago sentir extraño?— preguntó con suavidad.
Chris no se alejó al ver la cercanía Darien, al contrario él mismo se acercó más dándole un beso. Fueron sólo segundos que se sintieron eternos, Chris se alejó de golpe dándose cuenta de lo que había hecho. Era primera vez en su vida que se olvidaba de si mismo y se centraba en un Alfa, realmente había sentido un enorme deseo por besarlo.
—Lo-lamento— dijo Christopher levantándose rápidamente. No esperó respuesta de Darien, y salió corriendo del campo de entrenamiento.
Nuevamente corrió por toda la universidad ignorando al resto de los Alfas y Betas que seguían dando vueltas. Su mente sólo se centró en los labios de Darien, y en ese extraño y profundo deseo que le explotó del pecho llevándolo a darle un beso. Recordó entonces que aquel chico tenía un matrimonio arreglado y debía olvidarse de ello, además era un hombre. De pronto se quedó parado en el patio antes de entrar al edificio de los dormitorios, su mente quedó en blanco dándose cuenta que había besado a un hombre
—¿En qué carajos estaba pensando?.
Corrió hacia el interior y subió el ascensor, comenzó a pensar en si debía o no contarle a Artemis lo recién ocurrido. Tal vez el Beta tendría alguna respuesta lógica a lo que había ocurrido, o a lo mejor le daría un buen golpe en la cabeza. Bajó del ascensor y se dirigió al dormitorio, al abrir sintió un rico aroma.
—Has llegado temprano— le dijo Artemis saliendo de la cocina—. Creí que llegarías más tarde— sonrió—. ¿Te sucedió algo?— preguntó al verle el rostro.
—Hice algo que nunca creí que podría hacer— dijo Chris con el rostro algo desencajado.
—Por favor no me digas que mataste a alguien— le bromeó el pelirrojo, su amigo lo quedó mirando—. Cielos, lo siento, es que estás demasiado serio.
—Besé a Darien— le dijo de pronto Christopher mirando al chico.
Artemis se quedó sin palabras entendiendo lo que le acababa de decir el Omega, lo procesó por algunos segundos.
—¿Te das cuenta de lo qué me acabas de decir?— le dijo el pelirrojo—. Darien tiene prometida y tú tienes que olvidarte de él.
Christopher miró a su amigo, frunció levemente el ceño.
—¿Tú te diste cuenta?— le preguntó el Omega.
—Por la forma que actuaste la vez pasada sí, y te he visto como lo miras— le dijo Artemis—. Estamos recién comenzando las clases, te pido que te olvides de ese Alfa, además tiene prmetida no lo olvides.
—Lo sé— dijo Chris con algo de tristeza, algo que le pareció extraño—. No molestaré más a Darien. Iré a darme una ducha— se alejó de su amigo y se metió al baño.
Artemis dio un suspiro y se dirigió a la cocina.