(Momento en que Lean la insulta)
"Pues dejemos las cosas bien claras, ya conocí a las chicas como tú, que viven una mentira por culpa de esos dramas que te hace creen que así es la vida real, que tus problemas se acaban solo porque te casa con un coreano, pues te equivocas, la vida no es como en los dramas, y sería bueno que despertadas y te dieras cuenta de lo que haces, yo no tengo ningún interés en ti es por eso que te aconsejo que no hagas el ridículo y ve por tu camino, no me interesas y créeme yo no soy el chico que está en tus fantasías, así que deja de ser un fanática empedernida de los Kdramas y pisa tierra".
¿Qué demonios esta hablando este idiota?, ¿En qué momento le di a entender que me gusta?, bueno sí, reconozco que es lindo y que es mi tipo, pero jamás he hecho algo que de a entender que quiero estar cerca de el, estoy aquí como su asesora y el infeliz cree que lo estoy acosando, este estúpido, ¿Qué se a creído?, como se le ocurre ridiculizarme así, pisoteando mi orgullo, ¿Qué cree que porque veo dramas soy una adicta?.
- ¿Así que soy una fanática empedernida? ¡he!, pues tranquilo ya me encargué de no incomodarte en lo más mínimo, mientras tanto sería bueno que entraras ya empezara tu clase de asesoramiento.
Después de escuchar lo que dije, dió media vuelta y entró. ¡Este gilipollas! verá lo que le espera. Esperé unos minutos para poder calmar mi ira y entrar de la manera más contundente, quería destruirlo, pero lo haría de la manera más elegante posible.
Al finalizar la sesión, Lean intentó acercarse para hablarme, "ahora quieres venir a disculparte ¡he!, pues, vas a tener que pedir cacao, porque no te la dejaré fácil, lerdo”, le pase por un lado como si no existiera. El resto del día intentó hablar conmigo pero seguí ignorándolo.
Fui a la clase de Psicología Financiera y tomé asiento, el profesor estaba esperando a que llegaran todos los alumnos, y para mi desgracia Lean era uno de esos alumnos, era evidente que a la primera que vió al abrir la puerta fue a mi, ya que no paró de mirarme a los ojos, no quería demostrarle que me intimidaba así que le sostuve la mirada, Luca fue quien habló con el profesor, cuando iban a sentarse, él venía en dirección al asiento que estaba a mi lado, cuando ví sus intenciones entrecerré los ojos en señal de advertencia, lo mataría si se sentaba a mi lado, para mi alegría, Leyla irrumpió en la sala en ese momento y se sentó a mi lado antes que él. Pero al poco tiempo quería matar a la misma Leyla ya que armó un grupo con él y Luca sin preguntarme, pero debo reconocer que Lean es inteligente, uso muy bien las palabras para conseguir lo que quería.
(Lean se disculpa con Lara)
Cuando escuche lo que Lean tenía que decirme, me dí cuenta cuenta que el tarado tenía un punto a su favor, tenía humildad, para ser un niño mimado y adinerado, el hecho de reconocer que se equivocó y que quiere hacerse responsable por lo que hizo, era algo que se que le costó muchísimo trabajo hacer, así que le daré mérito por el esfuerzo, pero no se lo pondré fácil, así veré si es sincero o solo quiere dar una imagen de niño perfecto.
- No creas que el hecho de que pidas disculpa va a eliminar las consecuencias, me ofendiste así que estoy lastimada y no me nace tener una buena relación contigo, así que el trato que yo te dé, dependerá de lo que tú hagas, si te esfuerzas por ganar mi confianza, eso demostrará que estás haciéndote responsable de tus actos, ¿Estás de acuerdo con eso?
(El día que cenaron Juntos)
Lean se comportó muy bien mientras estábamos en la biblioteca, fue muy cómico ver sus caras de decepción cuando vieron nuestras partes del trabajo, de igual forma se animaron cuando le dijimos que todos empezamos así.
Una vez que salimos de la biblioteca quedó claro que Luca estaba siendo su cómplice, ya que por segunda vez llevó a Leyla a su casa. Una vez que me invitó a comer, sentí unas mariposas en el estómago que no podía ignorar, pero quería dar la imagen de interesante, así que acepté después de una larga pausa.
Esa noche fue diferente a lo que estaba acostumbrada, ya que para ser honesta conmigo misma, lo trate como trataría a un amigo, no lo trate con el objetivo de crear una conexión, como si mi relación con el fuera a traer algún beneficio, lo vi como alguien con quien disfrutaba su compañía, me sorprendió ver lo fácil que era hacerlo reír, se reía por cualquier estupidez que decía, y el sonido de su risa era super agradable, y ni hablar de lo lindo que era esa sonrisa, no podía negarlo, me estaba gustando ese chico engreído, a tal punto de dejar a un lado mi orgullo.
- Me divertí mucho, gracias por la comida.
Le extendí la mano para despedirme, el la miro y luego me sonrió, y la sostuvo al mismo tiempo que me decía
- Yo también me divertí mucho, te invitare otra comida si no te molesta.
- Para nada, pero... Aunque se que en sus costumbre no es bien visto que una mujer invite a un hombre, recuerda que estamos en América, así que la próxima pago yo ¿De acuerdo?
- Está bien, pero... serás tú quien me invite a salir a comer de acuerdo.
- Está bien Lean, ya es tarde descansa, que tengas un lindo fin de semana.
En ese momento solté su mano, pero confieso que me costó mucho darle la espalda, quería pedirle que me acompañara hasta la puerta de mi casa, pero era demasiado pronto para hacer eso, así que con todo mi pesar, voltee y caminé en dirección al metro, en todo mi trayecto pensé en él, en el momento en que lo conocí, en como me enojó las cosas que me dijo, hacía mucho que no le daba importancia a lo que otros me dicen, ahora me doy cuenta que la razón por la que me moleste tanto con él, era porque el concepto que él tiene de mí me importa, quiero que el me vea con buenos ojos, quiero llamar su atención.
¡PUUUMMMM!
Ese sonido me hizo despertar de mis pensamientos, un hombre chocó con la puerta del vagón, me imagino que corrió para entrar y no pudo frenar. Todos nos asustamos y nos levantamos para ver cómo estaba el hombre, cuando lo consigo detallar, me doy cuenta que ese hombre ¡ERA LEAN!, ¿Qué rayos hace aquí?.
- ¡Lean! ¿Qué haces aquí, estás bien, te golpeaste muy fuerte?.- Lean miró a su alrededor y se veía totalmente aturdido, ¡vaya que se dio muy fuerte!, cuando me miró se levantó y trató de mostrar compostura.
- Si, tranquila, estoy bien, es que sino corría iba a perder este tren- Era evidente que Lean estaba tratando de ocultar su vergüenza y su dolor, se sentó a mi lado y no dejé de mirarlo, sabía que estaba sufriendo por ese golpe, ¿Por qué los hombres tienen que ser tan orgullosos?- Es que necesitaba entrar en este vagón, lo necesitaba.
- Debes de estar loco- levanté el cabello que tapaba su frente para ver si se le formó un chichón- ¡huuummm! Mira como tienes la frente, pareces un semáforo.
- Tranquila estoy bien, no duele en absoluto.- ¡Qué mentira más ridícula!, era obvio que estaba apunto de llorar del dolor, pero no iba a seguir insistiendo era evidente que estaba luchando para mantener su dignidad, en ese momento caí en cuenta de algo, Lean sentía lo mismo que yo, no estaba ahí porque necesitaba ese tren, hizo eso para estar a mi lado, su acción fue más que obvia y eso… Me gustó, realmente me sentí muy bien.
- ¿Estás seguro de que no te duele?- Lean me miro y como que esta vez se rindió ante el dolor,
- Si, duele mucho.
Lean se ofreció a llevarme a casa, sentí algo muy gratificante, aunque la pena no nos permitió hablar en todo el camino, su simple presencia para mi se convirtió en la mejor conversación que haya tenido. Esa noche dormí como nunca.
(El día que ven a Lara como mesonera)
Tenía un trabajo los fines de semana en un restaurante cinco estrellas, llamado Saimon Gril, sólo una noche de trabajo me daba para pagar la comida de dos semanas, era un excelente empleo, quedaba a las afueras de la ciudad, en una zona poco frecuentada por los estudiantes de la Universidad, me sentía segura en ese lugar ya que las probabilidades de que me encontrara con alguno de los chicos era casi imposible.
Pero lo que para mi era imposible, resultó siendo una realidad, ya que justamente en la mesa que me tocaba atender ese día, estaban sentados nada más y nada menos que las personas que más quería evitar que vieran mi lado humilde, Rayan y su séquito de imbéciles capitalistas que solo piensan en dinero, esos idiotas que humillan a cualquiera que no esté en su estatus. Pero la persona que mas me impacto que estuviera ahí, era Lean, la persona que quería que me viera como una doncella; ese día estábamos a reventar así que no podía hacer cambio de mesas con alguna de las chicas ya que estaban ocupadas, y por el movimiento que tenemos en el lugar tarde o temprano iban a verme, no tenía escapatoria, hoy era el día en que ellos descubrirán quién soy, jamás les mentí, pero nunca les dije cuales eran mis orígenes, pero por lo menos iba a mostrar mi cara bien en alto, ya que a fin de cuentas no tengo nada de que avergonzarme .
Caminé con confianza y sosteniendo la respiración para verme lo más genial posible, que ellos no vieran ni una pizca de miedo en mi. Me pare enfrente y todos estaban viendo el menú, el primero que me vio fue Ryan, su rostro se quedó en blanco, casi que pude ver a través de él.
-Buenas noches, sean bienvenidos al restaurante Saimon Grill, esta noche estaré aquí para tomar su pedido.
Todos los presentes conocían mi voz, es por eso que voltearon a verme de inmediato, algunos abrieron las bocas sorprendidos, otros llevaron sus manos a la boca para tapar su expresión, otros colocaron sus ojos tan redondos como platos. Pero Lean… Lean estaba procesando la información, era claro que reconoció mi voz, pero demoró en reaccionar, miro a los demás, y al ver la expresión de todos se dignó a mirarme, su expresión fue algo extraña, no era de asombro, no era de tristeza o de vergüenza, así como yo estaba estudiando su expresión, Lean estaba estudiando mi expresión, y eso me derrumbo, mis ojos se aguaron un poco así que para no derrumbarme mire a los demás y continúe con mi presentación.
- Mi nombre es Lara y será un placer para mí atenderlos.- Terminé mi presentación con una sonrisa y nuevamente mire a Lean, casi que mis ojos le gritaban ¡AUXILIO!