Apreté los labios antes de entrar en la cueva. No podía simplemente darle la espalda y dejar que sus heridas siguieran sangrando de la forma que lo estaban haciendo. Sí, quería alejarme de él. No obstante me era imposible dejarlo de esta forma. Ligeramente me giré a mirarlo y mi corazón casi se detuvo al ver su aspecto sangrante, él se había arriesgado una vez más para salvarle. De hecho me ha salvado de la muerte muchísimas veces. No puedo simplemente ser indiferente. No es justo para él. Tragué saliva al ver la mirada intensa que me envió, mis rodillas estuvieron a punto de debilitarse pero me dije una vez más que debía ser fuerte. —Espérame. »Una vez que acomode a Shiphrah iré a tu habitación a curarte las heridas —murmuré—. Están muy mal. Sin darle tiempo a que me r

