Capítulo XXIV

2548 Palabras

A la mañana siguiente Dante no estaba en la cama y lo eché de menos terriblemente. Me estiré para después buscar el agua que había traído del río anteriormente para lavarme los dientes y pronto salir a dónde se escuchaba el bullicio de los chicos. Sonreí al ver a cada uno de los hermanos de Dante abrazar a la pequeña Delilah quien miraba la tarta entre anonadada y feliz. —No vamos a dejar de festejar tu cumpleaños, princesa. Aún en medio de la guerra siempre hay algo bueno y eso es lo que eres para nosotros —le dijo Dan e incluso a mí me llegaron sus palabras. Dicho y hecho. Los chicos estaban festejando como si hubiera música y yo no podía dejar de reír divertida. Dante estaba entre ellos y de vez en cuando me enviaba miradas indecifrables en mi dirección que me recorrían el cuerpo

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