Capítulo XXXV

1282 Palabras

Mientras estaba en el agua me dejé llevar por ese breve sentimiento de libertad que estaba experimentando en estos momentos. Por unos instantes dejé de pensar en lo que me rodeaba y dejé mi mente en blanco respirando profundamente con los ojos cerrados sintiendo la paz embargarme por completo. Pero aunque mis ojos estuvieran cerrados pronto percibí la oscuridad, como si alguien se hubiera interpuesto entre el sol y mi persona. Frunciendo el ceño abrí mis párpados aún con mi cuerpo flotando en el agua y mis orbes se fijaron en el cielo despejado sin embargo, aunque hace segundos hubiera estado el sol brillando en estos momentos las tinieblas reinaban haciéndome estremecer ante la clara señal. Que no era otra que la quinta copa. La cual había sido arrojada por el ángel al trono de la be

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