Aún no podía creer la hermosa sonrisa que tenía Dante todos los días desde nuestro compromiso. Él casi nunca sonreía pero reservaba sus sonrisas solo para mí haciéndome sentir tan querida. Las chicas se emocionaron cuando le conté de mi compromiso y comenzaron a bromear sobre ello. Era casi absurdo pensar que un matrimonio tuviera lugar en medio del fin del mundo sin embargo qué nos garantizaba que todo estaría bien después de esto. Si pronto tenía que morir entonces lo haré felizmente casada y entre los brazos de Dante. Yo ni siquiera podía creer aún que él me hubiera pedido matrimonio. Es que a veces era tan lejano e intocable que se me olvida que puede ser dulce y erótico. — ¿Vas a casarte? —me preguntó Shiphrah con inocencia cuando peinaba su bonito cabello en la habitación. Las

