-Digamos que nos encontramos por casualidad.
Diana Helsay hizo un mohín y dijo:
-Has sido muy desconsiderado al permitir que vagara sola por ahí. Sabes de sobra que este sitio esta lleno de depredadores.
- No te preocupes por los depredadores - ironizó Nick-. Nuestra separación a sido simplemente temporal. Y no la he perdido de vista en ningún momento.
Diana Helsay sonrió a Marie y arqueo una ceja antes de girarse otra vez hacia él.
- Bueno, si la vuelves a dejar sola, estoy segura de que encontrará la forma de vengarse de ti. Anda acompáñala a comer algo, querido... y haz el favor de presentarle a nuestros invitados. Algunos de ellos están deseosos de conocerla.
La señora Helsay dio una palmadita a Nick en el brazo y se marchó.
-Niña encantadora.... me ha llamado niña encantadora. Seguro que no es una descripción que ella reciba muy a menudo- protestó Marie
Nick sonrió.
- Dentro de treinta años, querida, recordarás las palabras de Diana con cariño y nostalgia - observó él-. veo que el hambre te vuelve desagradable... será mejor que sigamos su consejo y vayamos a comer.
-Preferiría cenar en casa.
Él arqueo las cejas.
-¿y que vas a comer? ¿un batido de chocolate y un emparedado?
-¿Qué tiene eso de malo?- preguntó desafiante.
tantas cosas que se me ocurre una lista interminable - respondió él-. Además, tu trabajo de esta noche acaba de empezar. Necesitas fuerzas.
Cuando llegaron al bufé, Marie se sirvió salmón ahumado, crema de langosta y un volován de gambas, además de una selección de pequeña ensaladas diversas. Para bebe, y ante la insistencia de Nick, no tuvo mas opción que aceptar una copa de champán.
Es uno de los mejores inventos dela humanidad - dijo él, mientras ella probaba el contenido de su copa-. El champan y el vino se pueden tomar a cualquier hora del día.... o de la noche.
Tendré que aceptar tu palabra al respecto - ironizó Marie.
Después de comer, Nick le empezó a presentar a los invitados. Marie no se habría podido negar en ningún caso, porque todo el mundo parecía conocer a Nick. Y curiosamente, todos querían conocerla a ella. Al principio, pensó que Nick mantenía un brazo alrededor de su cintura. Pero se equivocó. En lugar de sentirse fuera de lugar como siempre en ese tipo de situaciones, se sorprendió respondiendo a las preguntas con cierta naturalidad e incluso trabando conversación.
Graham Helsay, el presidente de Touchber Insurance, fue de los últimos que se les acercó. Era un hombre alto y algo entrado en carnes, aunque atractivo.
-Ah, Rad... Me alegro mucho de verte. Se que la semana que viene teníamos que hablar sobre la campaña inmobiliaria, pero me temo que voy a estar muy ocupado ... Sin embargo, Diana ha invitado a unos amigos a pasar el fin de semana en Queens Barton y me preguntaba si podrías venir con nosotros.
El señor Helsay se detuvo un momento y añadió:
-Así podríamos hablar de nuestras cosas en privado. Y de paso, me liberarías un rato de las interminables competiciones deportivas de mi esposa.
- Bueno no sé si...
- No te preocupes por nada- dijo Helsay, mirando a Marin -. Estoy seguro de que Diana insistirá en que la señorita Vélez te acompañe. Según me ha dicho, le ha parecido absolutamente encantadora.
Marie se puso tensa y notó que Nick la apretaba con la mano.
-Gracias, Graham. Estaremos encantados de ir. Además, me encantaría que Marie vea vuestra casa... los jardines deben de estar espléndidos en esta época del año.
-Excelente, excelente. En tal caso, os veré el viernes que viene... Lo estoy deseando.
Marie permaneció en silencio mientras Graham Helsay se alejaba. Cuando estuvo segura de que ya no les podía oír, comentó:
- Y ahora ¿Qué excusa me invento? ¿Un resfriado veraniego? ¿Un envenenamiento alimentario? Si echo la culpa a la crema de langosta, el señor Graham se sentirá culpable y no se atreverá a hacer preguntas.
Nick apretó los labios.
- No hace falta que te inventes una excusa -dijo-. He aceptado la invitación en nombre de los dos y vamos a pasar el fin de semana en Queens. Que te quede bien claro.
-No, de ninguna manera.
Marie intentó apartarse de él
Nick la inmovilizo, se inclinó sobre ella y le acarició el cuello con un dedo mientras la miraba a los ojos con frialdad.
- Éste no es asunto para discutirlo en público. Ya hablaremos cuando estemos a solas - le susurró al oído-. Y ahora dedícame una sonrisa cariñosa... como si no pudieras pensar en otra cosa que acostarte conmigo.
POV. Mari
Lo intente, sonreírle de esa manera pero no se si lo conseguí. Para mi acostarse era ponerse pijama y leer un buen libro antes de dormir y mis relaciones amorosas eran como el hombre invisible.
....
Furiosa, recogió el chal del guardarropa y lo acompañó a la calle sin decir una sola palabra. Poco después se subieron a un taxi y ella se acomodó en una esquina contraria a Jake, mientras intentaba poner en orden sus pensamientos.
¿Y bien? ¿Qué pasa ahora? preguntó Nick.- ¿Cuál es el problema ahora?