Capítulo 18 - La frontera

1004 Palabras
-Si no llegamos a pasar, no sé qué le diremos al doctor -susurra Hamilton a Alfredo intranquilo. -Sino nos toca arriesgarnos, de alguna manera tenemos que conseguir pasar la frontera entre Colombia y Panamá con las chicas. No sera sencillo pero tenemos que lograrlo. - No sé ustedes, pero yo hago lo que sea con tal que me dejen pasar -asegura Nicole ante los guardias. Tenemos que llegar a España cuanto antes para que podamos cumplir nuestro sueño, piénsenlo chicas.No podemos quedarnos aquí en la selva alejadas de todo. -Buenos días señores guardias, necesito pedirles un gran favor: vengo de Colombia pero necesito pasar la frontera con urgencia porque mi tía esta internada en el hospital de Panamá. No le queda mucho tiempo y de vida y yo soy el único familiar responsable. Les pido simplemente que se pongan por un instante en mi lugar. Cuando vuelva se los compensaré con creces. Sean buenos. Los hombres se miraron y luego observaron con detenimiento, de arriba abajo a Nicole, sopesando sus palabras. - ¿Está segura? -pregunta con tono escéptico uno de ellos mirándola de arriba abajo sin interés alguno. -Dime, hermosa, ¿Qué estarías dispuesta a hacer para lograr pasar la frontera? -¿Qué quiere que haga? -pregunta sugerente Nicole mientras se quita la remera dejando al descubierto un corpiño verde y deposita la remera en uno de los hombres con una sonrisa sugerente mientras se acerca a rozar una mejilla de uno de los guardias con delicadeza. También seduce a los otros tres guardias con un gesto sugerente al acomodar un mechón de su largo cabello rubio. El guardia sintió un calor recorriendo su cuerpo. Aquella caricia estaba cargada de fuego y sensualidad. Las maniobras de Nicole habían resultado y las chicas junto con Hamilton admiraron su soltura y valentía. -Mirala a Nicole, tan seriecita que parecía. -comenta Seleni a las demás sin poder creer lo que veían sus ojos. Las demás asienten apoyando la frase de Seleni. Acto seguido, Nicole se quita lentamente los jeans ante la mirada incrédula de los guardias que parecían hipnotizados con Nicole deja los jeans gastados en el suelo quedando a la vista su ropa interior de encaje verde. Lo hace con movimientos lentos para que ninguno de los hombres perdiera ninguno de los detalle de las curvas de su cuerpo esbelto y bien formado a fuerza de ejercicio físico. -Vamos ahora niñas, ordena Hamilton a las mujeres, apremiándolas a que se apuraran a pasar la frontera rápidamente antes que los guardias se dieran cuenta. Mientras todos traspasan el vallado tratando de hacer el menor ruido posible. Ya que de hacer el más mínimo ruido, el viaje se arruinaría y quedaría en evidencia su propósito de pasar la frontera, dando como resultado una multa elevada que Hamilton no podría. pagar y solo podría pagar con la cárcel Las mujeres se apresuraron a pasar en fila intentando hacer el menor ruido posible para evitar llamar la atención de los hombres. Era un movimiento arriesgado pero ya estaban - Bueno, ahora deben dejarme pasar. Ustedes son muy buenos y sé que no me van a a decir que no si se los pido amablemente. Creo que no ofendía a ninguno- dice Nicole entre miradas y movimientos sensuales mientras los hombres la miraban con lascivia. -Todo lo contrario hermosura, nos regalas una fiesta de belleza con tus curvas irresistibles. Si tan solo pudieras darnos algo más. Sabes a qué me refiero, hermosa -deslizó uno de los guardias en tono sugerente. Nosotros somos cuatro y tendrás que complacernos con creces a cada uno con tus encantos que no son pocos como nos has demostrado. -Les prometo que al regreso les devolveré este gran favor que me están haciendo, ¿Sí? -dice ella apartandose lentamente de ellos pero sin quitarles la mirada. Sosteniendo una mirada llena de lascivia promesas de amor y lujuria. Los hombres asienten con una sonrisa sin dejar de mirarla. -¡Muchas gracias! -exclama Nicole saludando a los hombres con un abrazo y dándole a cada uno un beso en los labios. Los hombres se derritieron de amor con el gesto tan íntimo de Nicole, no se esperaban semejante reacción de una mujer tan hermosa como ella. -Aquí te esperaremos ¿no? -preguntó con demasiada ansiedad uno de los guardias expectante a la respuesta de la mujer. -Siii, nos vemos- se despide ella con una enorme sonrisa abandonando el sector de vigilancia yendo rápidamente al encuentro del grupo que la estaba esperando impaciente. Hamilton y las mujeres la felicitaron por su actuación tan convincente con los guardias. Hasta Hamilton se admiro de su actuar con los guardias. Rápidamente se ponen en marcha dejando atrás el puesto de vigilancia. Lo hicieron con rapidez y decisión sin mirar atrás, quizá con temor a que los hombres encargados de custodiar la frontera pudieran darse cuenta de la trampa de la que fueron víctimas. Las mujeres atinaron a obedecer entre asustadas y nerviosas pero también aliviadas de haber logrado pasar el puesto de guardias de la frontera. Los guardias no dejaron de pensar en Nicole y su promesa que había hecho de volver. Ella lo había prometido y ellos la estarían esperando ansiosos por disfrutarla. Hamilton se permitió respirar por unos minutos, todo había salido mejor de lo que había esperado. Ahora debían continuar camino hasta llegar a su destino pero antes debían encontrarse con el grupo de Jorge y asegurarse que la mercadería llegara en tiempo y forma para evitar problemas con Fermín. De ello dependería el negocio y el trato con sus jefes en el futuro. Conocía demasiado bien las consecuencias que tendrían que pagar de no obedecer las reglas del juego. Aquellos que no obedecian y faltaban, aunque más no fuese el mas mínimo error, lo pagaba con su vida. Es por esta razón que se preocupaba que las mujeres llegará lo mejor posible aunque era consciente de los peligros que la selva representaba tanto para las mujeres como para él que estaba a cargo de su seguridad.
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