Las muchachas rezan en la tumba improvisada de Diana, la muchacha que había sido mordida por la serpiente. Todas estaban angustiadas.
Hamilton las mira con desdén y desagrado. Miraba hacia el cielo tratando de dominar su enojo y conteniendo su impaciencia.
Tenía que encontrar la mejor manera de decírselo a Fermín sin que estallara de odio por su ineptitud para cuidar a las chicas. Sabía que otro contratiempo como este sería negativo para ellos y el negocio.
Después de unos minutos, les ordena a las chicas que se pusieran en marcha.
Después de dos horas caminando sin parar, el grupo llega a la carretera donde se encuentran con dos personas. William les pide que los lleven hasta el pueblo.
Una vez que llegaron allí se instalan en un pequeño y sencillo hotel.
Hamilton lleva a Ana a la enfermería que estaba ubicada a pocas cuadras del hotel para que le puedan curar el pie ya que necesitaba apoyo para poder caminar.
Entretanto, las chicas del grupo de Jorge van contentas en la lancha charlando y riéndose. De repente, la lancha se queda sin motor y las chicas comienzan a desesperarse
‒¿Qué vamos a hacer? ‒pregunta Belén asustada
De pronto, suena el celular de Alfredo
Era su mujer
‒ Te llame miles de veces y no me contestabas ‒le dice impaciente ella
‒La señal es pésima ‒se disculpa él
‒Siempre igual ‒replica ella protestando enojada. ¿Estás en el hotel de siempre? ‒ pregunta ella.
‒Sí mi amor ‒dice él.
‒Me dicen que no estás allí alojado dice ella, qué raro, debe haber un error ¿En qué habitación estás? ‒ pregunta ella.
‒Estoy en la 436 ‒responde Alfredo
‒¿Problemas en el trabajo? ¿Dónde estás? ‒quiere saber ella.
‒Estoy en la bodega con un cliente ‒dice él
Tocan la puerta de la habitación de Alfredo, éste se apresura a abrirla y se encuentra cara a cara con su mujer.
No pudo disimular su cara de sorpresa al verla allí mirándolo con suspicacia.
‒No estás en la bodega ‒dijo enojada mientras dirige su mirada a la cama y descubre la ropa de Sofía .
‒¿Qué es esto? ‒preguntó furiosa señalando las prendas femeninas desparramadas sobre la cama matrimonial.
‒Mi amor, ten calma, te lo puedo explicar. ‒ comienza a decir Alfredo en un intento inútil de apaciguar a su mujer.
Sonia arroja las ropas de Sofía furiosa.
Alfredo jura a su mujer que Sofía no significa nada para él.
‒Por favor, créeme ‒le pide Alfredo juntando sus manos en actitud implorante
‒¿Tú me crees imbécil? Insultas mi inteligencia - protesta ella.
‒Esa mujer me persiguió hasta Panamá, no quiero nada con ella. Me chantajeó y me dijo que querías divorciarte de mí ‒dijo Alfredo nervioso.
De pronto, suena el celular de Alfredo interrumpiendo la explicación que le estaba dando a su esposa.
Era Valeria, su hija.
‒Hola mi vida ¿cómo estás? Aquí estoy con tu madre. Tu mamá y yo debemos salir, luego te llamo ‒promete y corta la comunicación. Alfredo le repite a su esposa que Sofía no significa nada para él pero ella se aparta de él y prefiere no seguir escuchándolo.
‒Se acabó, te puedes ir olvidando de Valeria y de mí ‒dice la enojada la mujer
Alfredo insiste en su explicación pero ella se dirige a su habitación y le cierra la puerta en la cara.
El novio de Belén observa cómo Vanesa convence a las clientas que en España les van a ir muy bien y que los novios no la merecen.
Las chicas del grupo de Jorge siguen navegando en el bote. De pronto, el bote se detiene.
-¿Por qué no avanza el bote? -pregunta una de ellas extrañada por la interrupcion del viaje.
-Es que el motor se dañó -explica el dueño -deben remar.
Dos de las chicas toman un remo cada una y comienzan a avanzar con desgano.
Entretanto, William lleva a Alba en brazos a la enfermería
- No tenemos documentos y tenemos la muerte de esta chica encima así que cuidado con lo que dices -advierte William en voz baja en tono amenazador.
Alba asiente sin decir nada
Cuando el médico termina de revisarla, le dice a William:
- Es un esguince, debemos poner una férula -indica el médico.
-¿Es necesario? -pregunta William
- Debe mantener reposo recomienda el médico.
-Me ocuparé de que mi esposa descanse
-Cuando lleguemos al hotel me despido de las chicas, no quiero retrasar el viaje -dice Alba con pesar.
William la mira sin decir nada.
Lucía, compañera de trabajo de Roberto decide visitarlo a su casa y él le cuenta que fue con el novio de Seleni a la oficina de documentos falsos y que allí había encontrado una prueba concreta de que su hija había estado en la bodega de una zona industrial.
Roberto le entrega una hebilla de su hija que el novio había encontrado cuando la policía realizó el allanamiento y una foto de su hija para poder investigar las huellas dactilares en la hebilla.
Entretanto, las chicas del grupo de Hamilton se alegran de volver a ver a Ana.
Ella les cuenta lo que el médico le había informado.
-Es una señal que debo volver a la casa -dijo Ana con entusiasmo.
-No debes tirar la toalla, la agencia te recompensará - dice Hamilton
-Ya no quiero dar problemas a este señor - dice Ana decidida.
-Debe luchar por sus sueños, piensa en el esfuerzo que está haciendo, no sea tonta - la persuade Hamilton.
Hamilton le deja un mensaje a Jorge en su celular pidiéndole que se comunique con él.
Mientras tanto, el grupo de Jorge observa que otra embarcación se acerca, las chicas comienzan a llamar su atención, la lancha los remolca.
-Nos quedamos varados -explica una de ellas entre ansiosa y aliviada por la ayuda recibida.
Todas agradecen el gesto de las personas que estaban en la lancha.
Jorge va al embarcadero y pide que lo lleven a la frontera lo más pronto posible.
-No es posible ahora, la marea está subiendo. -Es peligroso -responde el barquero.
-Pero estoy apurado: pago y triple -pide Jorge con una mirada implorante.
-La marea está subiendo, los puedo llevar mañana -anunció el hombre disculpándose por no poder cumplir con el pedido de Jorge.
-Todo se arregla con dinero -dice Jorge en tono persuasivo intentado de esa manera convencer al hombre que los llevara.
Jorge pidio un celular al dueño del camión para hablar con Hamilton.