Katrine Rask. -Me muero de nervios, papá- dije dando vueltas en el jardín. Mañana era la coronación y temía olvidar todo aquello que iba a decir delante de la gente. -No debes temer a nada princesa- sabía que esa palabra me revolvia el estómago pero era como algunas veces se referían a mi ya que aún no era reina. -Que dirá la gente de mi, que tal sí no soy lo que esperan de su reina- estaba aún más alarmada. -Todo el mundo allá afuera te ama, has demostrado con cada una de tus acciones porque Mikkel te eligió a ti y no a otra de su clase social o título- tomó mis manos -Sólo se tú y pon en práctica todo aquello que te enseñó el Rey y todo lo que has aprendido por tu cuenta- asenti. Los nervios de la boda no se comprarían en nada a lo que sentía en estos momentos.

