Cuando llegaron a casa estaban todos pendientes de esos niños, porque eran siete pequeños a los que había que cuidar, la mansión se había convertido en una guardería, porque estaba llena de cochecitos, de juguetes de niños y de cuneros, todos estaban felices detrás de los niños y más las mamás felices con sus niñas, igual que los papás, que estaban encantados por tener a esas princesas en brazos. Al mes le organizaron el bautismo de las niñas, como no tuvieron su baby shower, enseguida las bautizaron, les pusieron unos vestiditos preciosos y unas binchas con moños, parecían unas muñecas, estaban las tres iguales, parecía mentira, pero se parecían las tres, si uno decía que eran trillizas se los hubiesen creído, porque la verdad que las nenas eran iguales, como se parecían a Marcos y a Mai

