Le entregué a Marivith lo que la enfermera me había dado. Ella tomó las cosas y se dirigió al baño. —Te espero aquí— dije sonriente. Al cabo de unos minutos nos encontrábamos en la clase de cocina, lo cual no era mi fuerte, pero no tenía dudas de que iba a ser divertido, al menos para mí y Marivith, ya que Lux también estaba inscripta en ella y al final creo que poder concluir lo que debería haberle hecho la noche anterior si no hubiera sido por mi estúpido error, pero esta vez no se salva. Lux y yo habíamos cruzado las miradas, sabíamos del disgusto que nos causábamos mutuamente. La regalé una hermosa mirada malévola, ni siquiera imaginaba lo que le esperaba. En la cocina había diez compartimientos para realizar las actividades y cada uno de ellos contaba con un mechero para encende

