Al día siguiente lo tenía a Jason a primera hora de la mañana golpeando la puerta de mi habitación. Abrí los ojos involuntariamente aunque tenía sueño, ya no podía seguir durmiendo pro más que lo deseara y el sonido la puerta sonando retumbaba por todo el lugar. Tome la almohada para cubrir mi cabeza con ella, pero aun así el sonido seguía siendo irritable. Me levanté a duras penas y abrí la puerta. —¿Qué quieres a esta hora imbécil?— pregunte aún adormilada. Él traía un balde con unos trapos entre sus manos y me los mostró muy alegremente. —Oh, ¿vas a limpiar los lavabos por mí? Que amable— sonreí falsamente. —Tienes diez minutos, haz tus cosas que yo estaré esperando aquí. Hice un gesto de okay con mi mano y cerré la puerta. Volví a tirarme en la litera y cerré los ojos. Si en

