Capítulo 20

1608 Palabras
Athan me llevó de regreso a casa y antes de irse, nos despedimos con un último beso. —Gracias, por todo— esbocé con una sonrisa. —No olvides que te estaré esperando. —¿Lo prometes? —Lo prometo— apoyó su mano con la mía. Athan se fue y yo entré en la casa, al entrar me encontré a Phoe. —¿Y cómo te fue? ¿Te dio un beso? ¿Eres su novia? ¿Te llevo a un lugar super romántico?— indagó sin pausa. —Frénate un poco Phoe, eso no te incumbe. —Ay, vamos Rhea, cuéntame. —Eres una vieja chismosa al igual que Elián, ¿Qué quieres saber? —¿Quién era ese chico?— indagó con una sonrisa de complicidad. —Un amigo nada más, adiós. —¿Los amigos se dan besos?— replicó divertida. —Adiós— respondí con mala cara. Fui hasta mi habitación e intente dormir un poco, ya que al día siguiente comenzaría en la Academia y al rato me quede dormida. Al otro día me levante y prepare mis cosas para llevar, era muy temprano así que intente no despertar a Elián y Phoe. Tome mis cosas y me fui hasta la Academia con el coche. Llegue y mi abuelo me estaba esperando. —Buenos días Rhea— saludó. —Buenos días, abuelo. —No te preocupes por tus cosas, llamaré a alguien para que las lleve a tu cuarto. —De acuerdo. —Ven conmigo, hay algunas cosas que debo decirte unas cosas. —Bien. Ambos nos dirigimos hacia la oficina. —Rhea, sé que te costara todo esto, así que te pondré una escolta que este contigo aquí la mayoría del tiempo— informo. —¿Me pondrás un niñero?— eso claramente me había molestado. —No, se le dicen escolta, es parte de las reglas que te he dicho que te iba a poner. —Ay, abuelo, pero que pesado eres, ¿No crees que es demasiado? ¡Estás exagerando! —Rhea, si vamos a hacer esto, lo haremos bien ¿Entiendes?. —Si, como sea. —Aguarda un segundo que lo llamaré así lo conoces y comienzas con las actividades. —Como digas. Tomó el teléfono y llamo a Jasón. —Puedes decirle que venga ya. Bien, te lo agradezco Jason. —Con gusto acepto tu escolta si es el guapote de Jasón. —Pues no, no es el “Guapote” de Jasón, como tú dices y solo deben relacionarse profesionalmente con el personal y quiero que eso lo entiendas muy bien. —Al parecer no a todos les importa— respondí en un susurro— De todos modos, no me hables como si no fuera nadie. —Bien, lo siento, pero las reglas son así te guste o no. —Me valen las reglas. —Rhea, no empecemos mal por favor— pidió. —Bueno, pero no te pongas en viejo amargado conmigo. La puerta sonó. —Compórtate por favor y trátalo bien— pidió casi en un ruego—Pasa— pidió a la persona que se encontraba del otro lado de la puerta. Un chico muy parecido a alguien que yo conocía, entró. Mi cara era rara, estaba sorprendida, a la vez quería arrancarle sus órganos, pero al mismo tiempo me acordé de que prometí cambiar y él era la persona a la que más daño le había hecho, pero claro, no iba a cambiar de un día para el otro con él, lo iba a hacer sufrir un tiempo más. Si era el idiota de Galen. —¿Este idiota será mi escolta?— fijé la mirada en Galen— ¿Desde cuándo eres un empleado aquí? —¡Rhea!, respétalo porque convivirás con él a partir de ahora. Galen evitaba mi mirada lo más posible. —Discúlpeme señor Bell, jamás iría en contra de una decisión que usted tome, pero no creo que sea buena idea esto— su voz sonaba temblorosa. —Tranquilo compañero, nos llevaremos bien— sonreí— Fuimos compañeros en la preparatoria, así que somos viejos amigos— comente al abuelo. —No gracias, yo paso. Otro puede hacerlo por mí. —Galen, sé que ella es difícil, pero necesito que me ayudes, aparte está dispuesta a cambiar. —¿Cambiar que, de ropa? El abuelo soltó una sonrisa. —No, Galen, cambiar de actitud, ser buena. —Mira idiota, estoy tratando de cambiar y ser como las personas normales para que ya dejen de criticarme aunque me vale, así que me ayudas o me ayudas porque te arrancaré cada órgano inservible tuyo ¿Entiendes inútil? —Rhea, empeoras las cosas así. Galen se arrodilló hacia la acera. —Bien, lo haré, pero si ve que Rhea atenta contra mi vida, por favor no me deje seguir con esto— rogó. —Ay no exageres y levántate idiota. —Rhea es en serio, respétalo. —Bien— suspire con molestia— ¿Puede levantarse del piso querido idiota? —Ya, está bien, la llevaré así comienza con las actividades— informó Galen. —Te lo agradezco Galen, hazme acordar que te aumente el salario. —Es lo primero que le recordaré— e inhaló aire y exhaló antes de comenzar con su largo día. Nos fuimos y me llevo hasta mi habitación, mientras caminábamos, note que no me miro en ningún momento, se veía el miedo que tenía, así que decidí jugar con eso. —¡Galen!— llamé en tono fuerte. —¿Qué?— respondió sobresaltado—No comiences a lastimarme desde ahora— pidió a la defensiva. —Hablas como si fuera una asesina— comente con diversión. —No estás muy lejos de serlo. —Podría empezar contigo, ¿qué dices? —¡No, por favor, no! —Entonces cierra tu maldita boca. —Pero si tú me has hablado. —Ay ya, no te pases de vivo— advertí. Finalmente llegamos a mi habitación. —Tengo entendido que Jason te ha presentado a tus compañeras por lo que acomoda tus cosas mientras yo te esperaré afuera. —Haré un llamado así que tardaré— avise. —Solo no tardes mucho por favor— pidió. —Desaparece— amenacé. Entre en la habitación y cerré la puerta. Un suspiro salió de mi boca… ¿Realmente estaba pensando en que si me quedaría o no? ¿Por qué debería darle una oportunidad?… Pov Galen. Es increíble que de todos los empleados que hay aquí, justo a mí me haya tocado cuidar a esta loca, maniaca. Lo bueno es que no tendré que fingir ser Athan por un tiempo, aunque creo que ella se estaba enamorando de él. Que digo ¿Ella enamorada?. ¡Por dios, eso sí es una locura! Espere que hiciera la llamada y se cambiara para poder comenzar. Al rato mi celular comenzó a sonar. ¡Oh, no es ella! ¿Qué hago?!. Piensa, piensa, piensa, jamás creí que me fuera a llamarme a mí. Fui hasta el comedor y la atendí. —Rhea, ¿Cómo estás?— salude lo más sereno posible. —Bien, instalándome en la Academia. —¿Y qué tal? ¿Qué piensas de él? —No es muy malo, la verdad parece ser cómodo y además me encontré a alguien que conocía de la preparatoria. Mi abuelo me puso un niñero. —¿Niñero?— solté una risa. —No comiences a burlarte. —¿Y, cómo es? ¿Es viejo? ¿Tiene cara de malo? —No, no es viejo y no tiene cara de malo, en realidad es un chico de mi edad. —¿De tu edad?— traté de sonar “celoso”. —Si, de hecho es ese alguien de la preparatoria, pero no te preocupes es un ñoño y ya lo conocía así que no es un problema. —¿Segura? —Más que segura, bueno me voy porque me está esperando y tengo que ir a las actividades , en la noche te llamo. —Claro, esperaré tu llamado. —Seguro, luego hablamos. Colgué rápido y corrí hasta la habitación, creo que esto va a ser más difícil de lo que pensé. Al rato salió y fingí que estuve ahí todo el tiempo. —¿Qué miras, idiota?, vámonos. —Claro, pero primero debo saber en cuáles de las actividades vas a inscribirte. —Ya me da flojera el solo hecho de escuchar actividades. ¿Qué es lo hay? —Bueno, hay talleres muy variados. Hay taller de costura, de cocina, protocolo y etiqueta, esa te vendría bien— dije en tono más bajo. —¿Qué dijiste? —Nada. —¿Qué rayos es protocolo y etiqueta? —En ese taller enseñan a comportarte cuando tienes una cena frente a gente importante, a comer adecuadamente hablar como corresponde y todo eso. —Wow, por momentos sentí que me dormía. —Sí, es igual de aburrido como suena— note que se le escapó una sonrisa.—Todavía hay más talleres, hay de pintura, dibujo, de escritura y por último de música. Ese es realmente divertido. —Pues anótame en ese porque los otros definitivamente suenan aburridos. —Bien y un pequeño detalle, yo soy el encargado de ese taller. —¿Hay algo que no hagas?. Eres irritablemente muy nerd por lo que no me sorprende, anótame de todos modos. —Recuerda que los talleres son extracurriculares por lo que se toman al final la jornada estudiantil. Dicho esto, la anoté en ese taller y luego nos dirigimos hacia la sala de clases para comenzar su jornada.
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