—En cuanto las clases finalicen, estaré aquí esperando para comenzar con el taller— avise.
Rhea asintió.
Pov Rhea
Ingrese a la sala de clases y las estudiantes fijaron la mirada en mí.
La profesora a cargo se acercó hacia mí.
—Ven, acércate hacia el centro.
La seguí y nos posamos frente a la clase.
—Démosle la bienvenida a Rhea Bell— presentó.
Las estudiantes se quedaron en silencio hasta oírse la voz de una de ellas.
—Acomodada— soltó fingiendo un tosido.
Solté un suspiro molesto.
—Tal vez podrías mostrarte así serás tú a quien acomode pero el rostro a golpes.
Unas risas resonaron en la habitación.
—Bienvenida Rhea Bell— saludó una de ellas— era una de las niñas con las que compartía habitación— ¿Qué esperan a saludar?
—Bienvenida Rhea Bell— se oyó al unísono.
—Que agradables son— respondí con ironía.
—Señorita June, alce la mano por favor— pidió la profesora.
La niña que acababa de hablar levanto su mano.
—Te sentarás al lado de la señorita June.
Asentí y me acerque hacia ella para posteriormente tomar asiento a su lado.
Ella estiró su mano hacia mí en señal de saludo.
—Nos habíamos visto antes, pero no nos hemos presentado oficialmente. Soy Marivith June.
Correspondí su saludo y ambas sonreímos.
La clase finalizó y al salir de la sala, Galen se encontraba allí esperándome.
Nos dirigimos hacia la sala de música y su clase comenzó.
—Bien este taller de música busca que puedan expresarse atreves de ella— dijo entusiasmado.
-Oye idiota, solo estoy yo en este taller así que no te hagas el profesor aplicado y habla menos.
—Solo por hoy— me recordó— Como sea, comenzaremos por elegir un instrumento. Puedes elegir entre piano, guitarra, violín, batería y canto. Claramente aprenderás a tocar todos los instrumentos progresivamente, pero por el momento te dejaré elegir con cuál deseas comenzar.
—¿Tú sabes tocar todos?— indagué irritada.
—Por algo estoy a cargo.
—¿Eres nerd las veinticuatro horas del día o en algún momento te detienes?— comencé a analizar los instrumentos— El violín es aburrido, la batería es para niños, la guitarra es difícil de aprender, canto definitivamente no, así que por descarte elegiré el piano.
—¿Por qué canto no?. Tú cantas bien.
—¿Qué? ¿Tú como sabes?
—No, no lose, solo imagine que cantabas bien— respondió con las palabras trabadas.
—Pues no, no canto bien y no quiero aprender, ¿de acuerdo?
—Si, lo siento— tomó asiento delante del piano—Bien, comencemos con piano. Por empezar yo te indicaré las posturas y las notas que deberás hacer repetir.
—De acuerdo.
—Te voy a decir algunos pasos que deberás realizar luego de que hayas tomado asiento frente al piano— hizo una breve pausa y continuo— Primer paso: Como sentarse en el piano, no debes estar ni muy cerca ni muy alejada y siempre tienes que estar en el punto medio del piano para que tus dedos puedan alcanzar todas las notas, ¿de acuerdo?
Asentí y él se hizo a un lado.
Me senté en el medio del piano como él dijo y espere al próximo paso. Siempre había querido aprender a tocar el piano, así que por ahora iba a hacer lo que él me decía, pero solo por ahora.
—Bien, vamos con el siguiente paso, la relajación. No hay que apretar las teclas como si fueran botones de ascensor, solo haz un leve movimiento con el dedo sobre la tecla y el peso de tu antebrazo controlara la fuerza de la nota para elegir la frecuencia que quieres imponer sobre la nota— apoyó sus dedos sobre el teclado.
Me mostró como se hacía para posteriormente tomar mi mano y guiarlas hacia una de las notas e hizo que el sonido salga. Rápidamente soltó mi mano y lo hice sola, el sonido comenzó a fluir.
—Lo estás haciendo realmente genial.
Detuve el sonido y Galen prosiguió.
—Próximo paso, notas del pentagrama. Este paso es sencillo, ya que solo debes memorizar las notas del pentagrama, las cuales, son: Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Sí.
—¿Do, re, mi, fa, sol, la, si?— repetí.
—Exacto, que rápido aprendes— respondió sonriendo, yo le devolví la sonrisa.
—Vamos al cuarto paso, aprender las notas correspondientes para cada tecla. Eso quiere decir que desde la primera tecla del teclado ya comienza a ser una nota.
—Entonces, la primera tecla equivale a la nota Do, la segunda tecla equivale a re y así sucesivamente hasta completar el pentagrama y luego vuelves a contar de la misma manera ¿verdad?
—En serio eres excelente. Bien, inténtalo.
Comencé a tocar a las teclas como él me había dicho, hasta parecía que ya sabía tocar. Así paso una hora, entre que tocamos y aprendía de él. No conocía esa parte de Galen, realmente me sorprendía y finalizamos con la clase.
—Bueno ahora quiero ir a bañarme— pedí.
—Pero es la hora de la merienda— avisó.
—No te lo he preguntado, quiero bañarme ahora.
—El señor Bell me regañará.
—Es tu problema, me iré al cuarto, buscaré mi ropa e iré a bañarme- informe.
—Tienes que ir a merendar.
—No, tengo que bañarme y eso es lo que haré, te veo luego.
—¡Rhea!
—Me contuve por una hora sin emplear agresión hacia ti y créeme que no fue nada fácil, pero ya me descontuve.
Me dirigí al cuarto y oí los pasos de Galen detrás de mí. No pude evitar reír.
Tome el uniforme y fui hasta el lavabo.
—Rhea, el señor Bell nos está buscando, debemos dirigirnos hacia el comedor.
—¡Que no iré sin antes bañarme!
—No me dejas opción.
Galen me tomo para posteriormente levantarme y apoyarme en sus hombros, como si fuera una bolsa de papa.
—Estás bromeando, ¿verdad?
—¿Parece que estoy bromeando?
—¡Bájame!— exigí.
—Si prometes ir al comedor.
—¡He dicho que no!
—Ahí tienes tu respuesta.
—He oído que eres amigo del idiota de Theo. Claro, entre idiotas se entienden— concluí— Si no me bajas le sacaré de patadas a la calle y no podrá volver a trabajar aquí— amenace.
—No puedes hacer eso.
—No me obligues.
Galen me llevo hasta la habitación y me encerró en ella.
—¿Qué crees que haces imbécil?
—Dirígeme la palabra solo cuando te decidas a ir.
—¡¿Has olvidado quien soy?!
—Rhea Bell, solo una estudiante más aquí que no consta de ningún beneficio solo por ser la nieta del dueño de la Academia.
—¡Estarás muerto en cuanto esta puerta se abra!
—Entre más me amenaces, más tardarás en salir.
—¡Galen, ábreme maldito!
—No.
—¡Ahora!
—Sabes que debes hacer entonces.
—Despídete de tu empleo idiota— grité molesta.
Un tiempo pasó y Galen continuaba sin abrir la puerta. Sabía que solo había una manera de ganarle.
—Tú ganas, iré al comedor— informe.
—Estoy en posición de decir que te conozco mejor que tú y sé lo que tramas.
—Lo digo en serio— repliqué con serenidad.
—Si intentas algo juro que hablaré con tu abuelo.
Galen tomo el pomo de la puerta y la abrió lentamente.
Era hombre muerto.
Tome a Galen y lo arrastre hacia la habitación.
Me abalancé sobre él y ambos caímos hacia el suelo, quedando encima de él. Lo tomé del cuello.
—Voy a matarte— avisé con molestia.
—¿Crees que voy a permitirlo?
Galen me tomo de los brazos y rodeo mi cuerpo con sus piernas para posteriormente girarse y quedar esta vez él sobre mí y presiono mis brazos contra el suelo, me había inmovilizado.
—Suéltame.
—Oblígame— desafío.
No paso mucho tiempo hasta que la puerta de la habitación se abrió y la imagen era una clara bienvenida a la libre interpretación y estaba segura de que era una imagen realmente extraña ante los ojos de quien nos viera.