36. El viaje empezó con percances. Empezó con un atraso de media hora, luego, las puertas no se abrían, y los pasajeros que debían bajar, estaban encerrados hasta que un técnico encargado llegó y pudo destrabar el seguro a cada vagón. Cuando subí apenas y pude encontrar un lugar, y no es que sea exigente, pero las personas con las que me tocó viajar llevaban días, o semanas sin darse un buen aseo. Luego, en la primer parada el tren se demoró en retomar el viaje. La gente estaba entre preocupada y molesta debido a eso. Cuando llegamos a Viscarra, supe que no era el mejor lugar al que quisiera llegar y menos estando sola. Era un pueblo minero, en el que la mayoría eran hombres y las pocas mujeres que se veía era una chica de la noche… De todos modos, era solo una parada más. Me quedaría

