43.

919 Palabras

43. Hicieron llamar al doctor que chequeaba a las chicas una vez al mes para que examinara a Anabella, o mejor dicho confirmara que Anabella estaba bien muerta. —Ha fallecido de causas naturales —dijo el médico, una hora después, al salir del cuarto en la que la velábamos. Y para las seis de la tarde Pacheco la hizo enterrar a las afueras de la ciudad, era lo que nos dijo uno de sus matones. Todos le lloramos a la buena de Anabella. Alguna de las chicas recordaba que siempre que iba a la cocina para ver si había algo para comer, la buena de Anabella le preparaba un bocadillo, pero con dolor y todo Pacheco ordenó que siguiéramos como si nada pasara. Pero yo estaba indignada y con todo el pesar del mundo tomé mi balde y lo llené de agua. Vi que Rosita sollozaba por la difunta. —Se fue

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