49. La buena mujer que dijo que se llamaba Silvana, dejó que me quedara hasta que llegue el giro de dinero. Pero yo me sentía mal, sobre todo porque había perdido para siempre la medalla de Frederic, y pensar en que todo ese tiempo fue en vano no me hacía sentir mucho mejor. Pero la buena mujer tenía un hermano que era reportero y que al contarle que me quedaba con ella vino a verla, sentía curiosidad por conocer mi historia. Se llamaba Adrián Puerto y venía desde Puerto Manse, a unos quince kilómetros de Viscarra, para ver hablar conmigo. —Hay un gran revuelto en el pueblo, los hombres del carnicero están por todas partes… pero no pretendo ponerte nerviosa, aquí jamás se le ocurriría buscarte, estás a salvo en la casa de mi hermana. Hoy pienso darme una vuelta por el Rosa Blanca, pasa

