—¿Pero por qué, señorita? —preguntó Li, aún intentando asimilarlo. —La única forma en que puedo salvarme es iniciar quimioterapia, pero eso implica perder al bebé. La doctora fue clara: él no corre ningún riesgo. Solo yo. —¿Entonces dejó al señor Raphael por eso? —Sí. No quiero que me vea consumirme lentamente. Por eso le pedí el divorcio. Y por eso le dejé a Perla. —¿Le pidió el divorcio…? —Créeme, Li. Ojalá las cosas hubieran sido distintas. Pero no lo fueron. —La entiendo… y estoy con usted. Para lo que necesite. —Gracias. Necesito hablar con la doctora Cameron. Ve al hospital, busca a Emily —trabaja en el mismo departamento—, y pídele que te ayude a encontrarla. —De acuerdo, señorita. —Y, por favor… dile que venga a la casa. No quiero que Raphael se entere de que estuve en el

